
Angélica Mora
Nueva York
Apuntes de una Periodista
De todos los encuentros con los ex presos políticos desterrados a España, éste ha sido el más emotivo.
Reencontrarme con Néstor Rodríguez Lobaina fue como recuperar un hijo, porque así lo he considerado desde el momento en que hablamos por primera vez a través el teléfono -hace 25 años- y me anunció que había creado el Movimiento de Jóvenes por la Democracia y la agrupación de Universitarios sin Frontera.
A partir de entonces, Néstor ha sufrido mucho, por haber osado pedir Cambios al gobierno cubano.
Fue confinado incontables veces en diferentes prisiones. Ha sido golpeado y ha recibido actos de repudio y el maltrato general de las autoridades y las Brigadas de Acción Rápida por ser un disidente.
Su historia la he contado en otros artículos y hoy me concentraré en los últimos días, que también han sido traumáticos.
Néstor dice haber sufrido una gran desilusión a su llegada al aeropuerto de Barajas, donde las autoridades desviaron el avión que lo traía a él y otros 37 presos políticos y sus familias.
"...el avión caminó varios kilómetros antes de detenerse. De allí nos hicieron desembarcar, a escondidas. No querían que la prensa nos entrevistara."
"Miembros del Ministerio (de relaciones exteriores), guardia vestida verde olivo y representantes de la Cruz Roja nos ayudaron a bajar, todos cansados luego de un vuelo de más de 10 horas."
"Ahí mismo nos montaron en autobuses para trasladarnos fuera de Madrid".
"Fueron otras 7 horas de viaje, sin saber a dónde nos llevarían y sin poder comunicarnos con nuestros familiares en Cuba, que habíamos llegado bien."
Agregó: "…sólo cuando bajamos del autobús fue que nos enteramos que nos habían ubicado en el sur de España, en la ciudad de Málaga...
Y aquí estamos con sólo la ropa que trajimos puesta."
Prosiguió contando: "En Cuba, hubo un enorme despliegue militar por las calles por donde viajamos montados en el autobús de la prisión. Yo fui el último en montar en el avión.
A nuestra llegada, la prensa y la televisión españolas no pudieron hablar con nosotros, porque fuimos prácticamente secuestrados y traídos a esta ciudad. Por lo que estamos viendo, ha proseguido la misma intolerancia y fanatismo que existe en Cuba."
Sin embargo, Néstor precisó que está agradecido del pueblo español, que le ha abierto los brazos, pero no del gobierno socialista.
Le acompañan su esposa Daneisis, su pequeña hija de seis meses Lorena María, sus dos hermanos, Ricardo y José Alfredo y cinco sobrinos.
Adelantó que su primera labor será aprender sobre Internet y terminar de escribir "Entre el Temor y la Sombra", el libro que inició en prisión a fines del año pasado.
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