Las excusas que se dan en el terreno diplomático frente a asuntos delicados son de lo más variadas y sirven para salvar las apariencias, momentáneamente.
Por Angélica Mora
DIARIO DE AMÉRICA
Estos días han navegado frente a nosotros dos témpanos tropicales que muestran sólo la punta de lo que está pasando.
El caso Makled:
Muchos analistas "han mascado, pero no han tragado" las disculpas que se hicieron para postergar la cumbre Santos-Chávez. El punto "neurálgico" es el caso de extradicción del venezolano Walid Makled a quien Hugo Chávez lo quiere lo más rápido posible a buen recaudo.
Desde la captura de Makled el 19 de agosto del 2010 en el caserío de Los Patios, en las afueras de la ciudad de Cúcuta, ubicada a corta distancia de la frontera con Venezuela, se han tejido especulaciones en torno a la suerte del confesado narcotraficante.
La Corte Suprema de Justicia de Colombia avaló su extradición y dejó en manos del poder Ejecutivo la decisión sobre el país al que será enviado el venezolano.
El presidente Santos expresó públicamente su intención de entregar al narcotraficante a las autoridades de Venezuela. Se piensa que su destino quedó sellado luego de la frase de Santos, Chávez es "mi nuevo mejor amigo" y se da por hecho que cumplirá su compromiso con éste de proceder a la extradición. Recientemente ha dicho: "Empeñé mi palabra a Chávez... Voy a cumplirla. Somos un país serio”.
Santos tiene plazo hasta el próximo 15 de abril para definir la suerte de Makled, quien está requerido también por las autoridades del país del Norte.
Estados Unidos lo reclama por delitos relacionados con narcotráfico, y Venezuela por homicidio. Sin embargo, lo importante es que Makled dice tener pruebas que demostrarían los nexos del gobierno de Miraflores con el narcotráfico internacional... y eso es grave y peligroso para Chávez.
Pero otros factores se han sumado al asunto y Juan Manuel Santos a pesar de tenerlo todo decidido, ha pedido tiempo para analizar la situación, que se ha convertido en un "Catch 22" o situación sin salida, imposible de ganar pero con enormes implicaciones.
Si entrega Makled a Chávez sabe lo que va a pasar con el individuo, quien conoce demasiado los diferentes aspectos del narcotráfico, con nombres y apellidos y las conexiones de Miraflores con los grupos guerrilleros colombianos.
Asimismo, al entregar Makled a Chávez se ganará la burla de muchos gobiernos y su prestigio internacional sufrirá las consecuencias.
Por de pronto, bajará varios grados en el aprecio de Washington, que también ha requerido al narcotraficante para juzgarlo en cortes estadounidenses.
Estados Unidos es el principal socio de Colombia y ha presionando para que Makled declare ante una Corte del Distrito Sur de Nueva York. Washington desea saber los vínculos exactos de Chávez en el asunto y no quiere perder este precioso testigo.
“Si Makled es enviado a Venezuela, su futuro y el futuro de aquellos que podrían ser implicados por su testimonio será cuestionable”, aseguró Connie Mack, congresista republicano por el estado de Florida, en una carta dirigida recientemente al presidente Juan Manuel Santos.
Pero el mandatario colombiano está sopesando el lado más práctico e inmediato del asunto; asegurar jugosos convenios comerciales con el poderoso vecino y aplacar su furia... La moral, desprestigio y los vínculos con Estados Unidos pueden quedar de lado en el asunto.
El caso Carter:
En lo que respecta al viaje del ex presidente Jimmy Carter a Cuba hay mucho más de lo que se ha dicho oficialmente.
El intercambio de los cinco espías cubanos por el subcontratista estadounidense es sólo una punta del asunto que se ha tratado de ocultar al público.
Hay vastos intereses políticos y económicos de ambos gobiernos, con agendas ocultas pero no por eso menos reales, que podrían mostrar los verdaderos motivos de la visita de Carter a Cuba, que no fue para tomar mojitos, alabar a los hermanos Castro y sus entornos, ni recibir cucuruchos de maní.
Y es que en esto de los asuntos internacionales nosotros, simples mortales, somos como los navegantes que divisan un témpano de hielo en la distancia. Ignoramos el verdadero grosor de la masa de hielo escondida en las profundidades y no sabemos los peligros de su dimensión, hasta que no chocamos con ella.
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