Wednesday, March 23, 2011

UN MINUTO DE SILENCIO

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Yoel Espinosa Medrano

24 de marzo de 2011

Santa Clara, Cuba – www.PayoLibre.com – Villa Clara y Cienfuegos son las provincias que parten a Cuba por el mismo centro. Santa Clara es la capital villaclareña. Allí, en la llamada Plaza de la Revolución “Ernesto Guevara de la Serna, o simplemente la “Plaza del Che”, Fidel Castro cayó de sus propios pies y tuvo siete fracturas en una rodilla. Hay quienes afirman que fue un atentado de providencia divina.

En uno de sus tantos discursos Fidel Castro expresó: “Santa Clara, la inquieta Santa Clara”. Siempre supo que este territorio es difícil de dominar. Esta zona fue la vanguardia de la oposición armada a principio de la pasada década de 1960. Hombres que se jugaron el pellejo por la libertad de la isla fueron traicionados por él. Se alzaron en su contra. Muchos murieron en combates desiguales, a otros los asesinaron vilmente y los más afortunados sufrieron largas condenas.

A más de 50 años las raíces que sembraron aquellos héroes se mantienen con vida. Mujeres como Berta Antúnez, María Elena Alpizar, Noelia Pedraza Jiménez, exiliadas en Estados Unidos de América (solo por citar tres ejemplos), estremecieron la isla en defensa de la libertad de los presos políticos y los Derechos Humanos.

No menos meritoria la zaga es protagonizada, en nuestros días, por Idania Yanes Contreras, Iris Tamara Pérez Aguilera, Damaris Moya Portieles, Ana Rosa Alfonso Arteaga, villaclareñas todas. La lista de mujeres de esta estirpe en la isla es infinita.

El pasado 18 de marzo comenzó el 8vo aniversario de la llamada “Primavera Negra de Cuba”, 74 hombres y Marta Beatriz Roque Cabello fueron condenados a largos años de prisión por sus ideales.

Las esposas, madres, hermanas y familiares de los apresados en el 2003 alzaron sus voces, fundaron la organización “Damas de Blanco”.

Estos 8 años de constante lucha, arrestos, golpizas demostraron una vez más que estas mujeres son de la estirpe de Mariana Grajales, la madre de los Maceo, baluartes de las guerras de independencia cuando éramos una colonia española.

Las Damas de Blanco y Damas de Apoyo, encabezadas por Laura Pollán nunca se han doblegado, han exigido la libertad de sus esposos y familiares de una forma pacífica. El mundo las conoció, no por viajar sino por la digna y sacrificada tarea de luchar por sus familiares contra una de las mayores dictaduras en la historia de América Latina.

Entre muchos reconocimientos ostentan el premio de Derechos Humanos Andrei Sajarov.

El mayor de todos los logros fue alcanzar la libertad de sus familiares. Me atrevo a asegurar que sin su empuje y persistencia no lo habrían logrado. Todas estas valerosas mujeres y las que no se han mencionado ya forman parte de la historia de nuestra patria. Llegue a ellas las más sinceras de las felicitaciones y el abrazo de todos los que queremos una Cuba libre y democrática.

Su victoria transitó por un engorroso camino pero germinó el fruto. Lograron la libertad de sus seres queridos. Dos de los prisioneros de conciencia de la ola represiva del 2003 ya no están físicamente. Uno murió a causa de las enfermedades contraídas en el encierro. A otro lo dejaron morir mientras reclamaba sus derechos y el de los presos en general. A ti amigo lector te pido, a la memoria de los héroes Miguel Valdés Tamayo y Orlando Zapata Tamayo, un minuto de silencio.

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