Wednesday, March 16, 2011

LA NATURALEZA VERSUS EL HOMBRE

El terremoto y tsunami del viernes 11 de marzo en Japón, los anteriores desastres telúricos de Chile, China y Haití -por enumerar los últimos- sólo demuestran que el Planeta que habitamos es algo que no podemos dominar, pese a todo el conocimiento desplegado a través del tiempo.



Por Angélica Mora

DIARIO DE AMÉRICA

La lección que está dando la Naturaleza al Mundo con Japón es incuestionable y demuestra que su fuerza está muy lejos de ser dominada por el Hombre

Desde que el ser humano apareció en la Tierra, éste se ha visto obligado a luchar contra los elementos. Lo hizo cuando habitó las cavernas, escapando del rigor de las estaciones y trató de buscar recursos para doblegarlos.

Sin embargo, pese a todos los descubrimientos, aún el Hombre no ha podido dominar la naturaleza y ésta -con las catástrofes naturales- lo está demostrando una y otra vez.

Pero quizás, no haya nada más visual en esta lucha del Hombre frente al planeta Tierra, que los terremotos y sus secuelas.

El planeta que habitamos aún no se aquieta desde el despertar del mundo y de vez en cuando, con el movimiento de sus placas, crea la destrucción de todo lo que se ha creado para vivir confortable en él.

El terremoto y tsunami del viernes 11 de marzo en Japón, los anteriores desastres telúricos de Chile, China y Haití -por enumerar los últimos- sólo demuestran que el Planeta que habitamos es algo que no podemos dominar, pese a todo el conocimiento desplegado a través del tiempo.

Lo que se debe hacer es comprender mejor sus súbitos despertares con edificios mejor construidos y plantas nucleares mejor preparadas para este tipo de catástrofes.

Los gobiernos del mundo tienen que mirar de nuevo a su alrededor y alistarse, revisando la seguridad de sus centrales nucleares y construyendo viviendas en terreno apropiado para evitar este tipo de catástrofes.

El patético escenario de lo ocurrido en Japón tiene que ser un llamado para que estemos mejor preparados para situaciones semejantes en el futuro.

Por lo pronto solamente queda de ir en socorro material y espiritual al Japón que sufre. Recordemos que mañana podríamos ser nosotros las víctimas del impredecible planeta Tierra en que vivimos.

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