Sunday, March 6, 2011

ENCLAVES DEL CACIQUISMO

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Juan Carlos Linares Balmaseda

6 de marzo de 2011

La Habana, Cuba – www.PayoLibre.com – En el municipio Habana del Este existe una zona prohibida. Es una franja del litoral norte que se extiende desde el caserío El Trébol hasta un poco más allá del poblado Guanabo. Allí, el intento de reparar una vivienda particular o construir una nueva sucumbe ante las restricciones oficinescas. No son pocos los residentes que llevan décadas anhelando el título de propiedad de su vivienda.

Si bien el Consejo de Ministro la decretó zona de alta significación turística en 1999, en realidad ya era un enclave del caciquismo, uno más igual a como han sido las zonas militares, las zonas de alta significación arquitectónica, o los reservorios ecológicos, éstos últimos con sus reservados cotos de caza, pesca y veraneo para goce exclusivo de los caciques. Por cierto, los ministros caen pero el enclave permanece.

En las décadas de los 70, 80 y buena parte de los años 90 del pasado siglo la intención de los caciques fue la de apropiarse de la mayor cantidad de las viviendas y solares yermos particulares. Para desalojar a los propietarios emplearon métodos de presión psicológica y también física. Los residentes en las zonas de Santa María del Mar y Boca Ciega lo saben.

Primero le proponían permutar la propiedad por otra similar fuera del enclave. Después los caciques le complicaron las gestiones cotidianas a los residentes que rechazaban el ultimátum. Mudaron a otros territorios distantes las tiendas, las bodegas, y las oficinas comerciales de pagar la electricidad, de comprar el gas manufacturado y el agua potable. Además se les restringió a los propietarios el derecho a permutar sus viviendas.

Las sociedades mixtas de los caciques con inversionistas extranjeros controlan las pocas instalaciones hoteleras con que cuenta el enclave. Hoy a simple vista se considera al enclave como lo que es: una región con medio siglo de retraso. Lo que no se ve a simple vista es la envidia y qué puede haber jugado un papel importante aquí. El régimen anterior, el batistato, quiso desarrollar un ambicioso proyecto turístico costero que comenzaba en La Habana y terminaba en Matanzas, con hoteles, fondeaderos para yates, clubes... mientras que el régimen actual se limitó a la construcción de trincheras, refugios para “tiempos de guerra” y campos de tiro.

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