Cuba condena a Gross a 15 años de prisión
Una semana después de celebrarse el juicio sobre este caso, la televisión estatal divulgó el sábado la sentencia del Tribunal Provincial de La Habana, que rebaja cinco años la petición de pena que formuló inicialmente la Fiscalía.
Washington no tardó en reaccionar. La sentencia "es otra injusticia en el suplicio'' de Gross, señaló el portavoz de su Consejo de Seguridad Nacional, Tommy Vietor, quien pidió la "liberación inmediata'' del contratista.
Según Cuba, el contratista de 61 años es culpable de un delito de "actos contra la independencia o integridad territorial del Estado'' por participar en un "proyecto subversivo del gobierno de Estados Unidos'' encaminado a "destruir'' la revolución con sistemas de infocomunicaciones ilegales en la isla.
La sentencia apunta a EEUU como instigador de ese proyecto al reseñar que Gross reconoció en el juicio haber sido "utilizado y manipulado'' por la Agencia de Desarrollo Internacional (USAID) "subordinada al Departamento de Estado y que financia a la empresa contratista DAI (Development Alternatives), en nombre de la cual Gross vino a Cuba''.
Según el fallo, Alan Gross podrá presentar "en su momento'' un recurso de casación ante el Tribunal Supremo de la isla.
"La familia Gross está devastada por el veredicto y dura sentencia anunciada hoy por las autoridades cubanas. Habiendo pasado 15 meses en una cárcel de Cuba, Alan y su familia han pagado un enorme precio personal por el prolongado conflicto'' bilateral, afirmó en un comunicado el abogado del contratista, Peter Kahn.
"En esta hora difícil para Alan y su familia, llamamos nuevamente al gobierno cubano a liberarlo de inmediato por razones humanitarias'', agregó Kahn, quien acompañó a la esposa del contratista, Judy Gross, durante los dos días de juicio.
Judy Gross apela a razones humanitarias porque su esposo perdió unos 40 kilos en prisión, padece males como artritis, y enfrenta una dura situación familiar porque a su hija la sometieron a una mastectomía y su madre padece cáncer.
Kahn señaló que seguirá trabajando con la abogada cubana de Gross, Nuris Piñero, para explorar todas las opciones, incluida la apelación de la sentencia.
Gross fue detenido en La Habana en diciembre del 2009 por distribuir equipos satelitales a una comunidad judía en la isla, si bien las autoridades cubanas no presentaron cargos contra él hasta quince meses después, en febrero de este año, cuando se anunció su juicio.
Al conocerse este sábado la sentencia, Washington volvió a exigir la liberación inmediata de Gross para poner fin a "su largo martirio'' y que pueda regresar a su hogar en Estados Unidos.
"Alan Gross es un trabajador entregado del sector del desarrollo internacional que ha dedicado su vida a ayudar a personas en más de 50 países. Estuvo en Cuba para ayudar a los cubanos a conectarse con el resto del mundo'', dijo a EFE en Washington el portavoz del Departamento de Estado para América Latina, Charles Luoma-Overstreet.
En similar sentido, una portavoz de la Oficina de Intereses de EEUU en La Habana calificó de "asombroso que el gobierno de Cuba busque criminalizar lo que la mayor parte del mundo considera normal, en este caso, el acceso a la información y la tecnología''.
"El sólo es culpable de dedicarse a ayudar a la comunidad judía y al pueblo de Cuba'', señaló la diplomática estadounidense Gloria Berbena, quien destacó que el gobierno de La Habana "puede y debe'' liberar a Gross.
El caso Gross se ha convertido no sólo en un nuevo foco de tensión en el histórico enfrentamiento de Cuba y Estados Unidos sino en un escollo que ha frenado la posibilidad de avances tras las señales de deshielo lanzadas durante la presidencia de Barack Obama.
El régimen cubano sigue convencido de que Estados Unidos "mantiene intactos los instrumentos de su política de agresión'' contra la revolución, si bien cree que en los últimos años los métodos han cambiado y Washington ha optado por la "ciberguerra'', según La Habana.
De hecho, a los dos días de finalizar el juicio contra Gross y sin conocerse aún la sentencia, la televisión estatal cubana emitió un programa especial para denunciar que Estados Unidos intenta introducir ilegalmente tecnología de comunicaciones en la isla para promover acciones desestabilizadoras.
En ese reportaje, un joven ingeniero de telecomunicaciones devenido después en agente de la seguridad cubana dijo haber sido captado en el 2007 por una organización estadounidense vinculada a la CIA que le proporcionó cuatro antenas satelitales camufladas como tablas de surf para que creara redes de comunicación ilegales.
La televisión cubana ha anunciado que "próximamente'' emitirá otro de esos programas sobre las maniobras "subversivas'' de Estados Unidos contra la isla.
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