Jorge Olivera Castillo - Sindical Press
26 de febrero de 2011
La Habana, Cuba – www.PayoLibre.com – No es común que alguien renuncie a un cargo público en Cuba, pero tampoco es descartable que estos hechos ocurran a partir de un súbito agotamiento de la paciencia o bien una mezcla de hastío y desesperanza.
La severidad de la crisis que deja como una mala caricatura al estado populista, explicaría tales actitudes, sin lugar a dudas aisladas y fuera de la perspectiva de constituir un problema, al menos en el corto plazo, para el partido único que monopoliza el poder en la Isla.
El retorno de ciertas prácticas consustanciales al capitalismo salvaje como paliativos para detener, aunque resulte paradójico, la debacle del socialismo local; podría ser uno de los motivos para sacar de sus casillas a personas que confiaron ciegamente en los discursos triunfalistas del régimen.
Una reciente noticia de la prensa independiente da cuenta de la dimisión de la Secretaria de Cultura, a nivel provincial, de la oficialista Central de Trabajadores de Cuba (CTC), durante una reunión en la sede del Poder Popular de la provincia de Sancti Spíritu, a 300 Km. al este de La Habana.
De acuerdo al reporte, firmado por Ana Margarita Perdigón, la renuncia ocurrió en medio de los asistentes, entre los que se encontraban destacados líderes gubernamentales y dirigentes de organizaciones de masas.
Sobre la protagonista del hecho en cuestión, sólo se subraya que laboraba en la Biblioteca Provincial.
Entre los motivos vertidos públicamente para justificar su rechazo a continuar en el cargo como funcionaria sindical, está el hecho de no tener ningún estímulo para darles a los trabajadores destacados, mientras los dirigentes del Partido y el gobierno disfrutan de todo, según la periodista.
Con escasos medios para corroborar la veracidad del incidente, sólo me limitaré a valorar de manera breve la situación dentro de un escenario socio-económico con sobradas razones para que se articulen este tipo de posturas.
La presunta decisión tomada por la fémina, se revela como un acto de coraje el cual no es muy dado a observarse, fundamentalmente cuando se trata de personas con responsabilidades en los organismos del estado, el partido o el sindicato, no importa si a nivel nacional, provincial o municipal.
Los costos a enfrentar suelen ser tan altos que casi nadie asume tal responsabilidad. No obstante, es arriesgado afirmar categóricamente que no puedan suceder, al margen de los negativos efectos.
Si a posteriori no rectificó los argumentos que expuso ante el auditorio para justificar su renuncia, la señora debe estar a expensas o ya recibiendo los correspondientes escarmientos.
Son innumerables los métodos para aplastar a quienes optan por manifestar en público sus discrepancias con las políticas oficiales, si a esto se le añade la dimisión como en este caso, la respuesta podría llegar a ser desproporcionada.
De corroborarse la autenticidad de los hechos, habría que aplaudir y desear que otros dirigentes dejen a un lado la doble moral. El país necesita de la multiplicación de esas posiciones éticas.
Dicen que la libertad es como un parto. Por lo tanto un proceso difícil y no exento de dolor.
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