Thursday, February 10, 2011

¿QUO VADIS, RAÚL?

raul castro quo vadis

Angélica Mora

Florida

Apuntes de una Periodista

"El gobierno nos cree limón y estruja y estruja" me dice un amigo en un correo electrónico desde el interior de la Isla.

Y valga lo amargo de la queja, que se suma a otras estos días. El cubano está preocupado. Más que nunca ahora en que busca un trabajo estable como particular, que le permita el sustento diario de él y familia.

Algunos correos me llegan "por rebote", es decir una persona en el exilio lo recibe en su correspondencia con sus seres queridos en Cuba y me lo retransmite, a veces verbalmente en una llamada telefónica.

En estos mensajes la frase "No es fácil" adquiere un tono trágico, de nervios estragados ante lo difícil de encontrar trabajo fijo, que no desaparezca fácilmente en el aire.

Desde octubre del año pasado a esta parte, el gobierno cubano ha otorgado casi 80 mil licencias para desarrollar 178 empleos en la Isla.
Ninguna actividad rentable parece que se le ha escapado al Régimen que gobierna la Isla.Trabajos tan disparatados como "escoltas", cuidador de baños públicos, forrador de botones y hasta lector de caracoles, son permitido en la larga lista de empleos por cuenta propia.

El cubano, de por sí emprendedor, está dispuesto a todo para sobrevivir, pero choca con la realidad, como lo expresan varias cartas recibidas desde Cuba.

Hay quejas que la corrupción es rampante en toda la Isla. Y afecta grandes y pequeños negocios, donde los inspectores permiten la compra de productos antes vedados como la carne de res y los mariscos, a cambio de la coima.

"Sabemos que para mantener la empresa debemos apartar dinero para pagar "la comisión" de las mercancías", explica un habanero, a quien le llega la carne y viandas frescas desde el interior para la comida que ofrece en su paladar, destinado a los turistas y cubanos "con plata".

Estos y otros abusos que se cometen a diario contra los cuentapropistas, son algo que el Dictador II que "dictó" -valga la redundancia- las nuevas medidas económicas, no tomó en cuenta, en la precipitación por imponerlas para tratar de salvarse de caer en su temido Abismo.

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