Disidencia: Orlando Zapata marcó 'un antes y un después' en la causa cubana
Representantes de la oposición interna afirmaron este martes que la muerte de Orlando Zapata Tamayo marcó "un antes y un después" en la causa de los presos políticos, aunque la situación de los derechos humanos en la Isla no ha mejorado, informó EFE.
Este miércoles se cumple un año de la muerte en huelga de hambre del preso de conciencia, quien se ha convertido en uno de los principales símbolos de la disidencia cubana dentro y fuera de la Isla.
"No cabe esperar nada demasiado visible o ruidoso" en cuanto a conmemoraciones, dijo Elizardo Sánchez, presidente de la opositora Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), quien en los últimos días ha denunciado una "represión preventiva" del régimen, con detenciones temporales, arrestos domiciliarios y amenazas para impedir homenajes a Zapata.
Reina Luisa Tamayo, la madre de Orlando Zapata, dijo que toda la familia "espera poder llegar" el miércoles al cementerio de Banes (Holguín), donde está enterrado el disidente, para rezar, hacer un minuto de silencio, y gritar "Zapata vive".
"Han cerrado y amenazado de tal manera a la oposición interna que nadie ha podido llegar a mi casa para estar junto a nosotros en este día", afirmó, tras denunciar que desde hace 10 días hay un "fuerte operativo" de la seguridad en la localidad.
Orlando Zapata Tamayo, un albañil de 42 años, murió en el Hospital Hermanos Ameijeiras, de La Habana, el 23 de febrero del año pasado, tras 86 días de huelga de hambre. Pedía ser tratado como prisionero de conciencia, condición que le reconoció Amnistía Internacional.
La muerte de Zapata Tamayo desató una fuerte oleada de críticas contra el régimen cubano, tanto internacionales (sobre todo de Estados Unidos y Europa) como de la disidencia, al considerar que se podía haber evitado. Muchos opositores la califican de "homicidio de Estado".
El "caso Zapata" derivó en semanas de creciente tensión en Cuba, donde aumentaron las protestas de disidentes (como la huelga de hambre de Guillermo Fariñas o las marchas de las Damas de Blanco), que el Gobierno intentó presentar como una operación mediática internacional en su contra.
Cuatro meses después de su muerte de Zapata y tras la mediación de la Iglesia Católica, el régimen se comprometió a excarcelar a los 52 opositores que quedaban en la cárcel del Grupo de los 75 (todos considerados prisioneros de conciencia).
Cuarenta de ellos han sido excarcelados y desterrados a España, seis que se negaban al exilio también han salido de prisión y se han quedado en Cuba. Otros seis siguen en la cárcel.
Un año después de su muerte, Orlando Zapata es un "mártir" para la disidencia dijeron el psicólogo y periodista independiente Guillermo Fariñas y Laura Pollán, portavoz de las Damas de Blanco.
"Existe un antes y un después de su muerte", coincidieron ambos.
"Por primera vez el Gobierno no tuvo otra opción que ponerse a negociar y excarcelar a los opositores", indicó Fariñas en declaraciones a Europa Press.
"A veces los hombres más humildes son los que hacen la historia", afirmó el Premio Sajarov 2010 del Parlamento Europeo. En este caso un "simple albañil", negro y del oriente del país "comenzó esta etapa final del Gobierno de los Castro", añadió.
Zapata "sentó el camino para que el Gobierno cubano quedara desenmascarado ante el mundo", consideró Fariñas. "Con esto quedó en evidencia que no defienden la vida porque dejaron morir a un cubano".
Zapata "ha sido un elemento catalizador en muchas cosas que antes caminaban lentamente" en la Isla con respecto a la disidencia, opinó la bloguera Yoani Sánchez. "Su muerte unió aún más a la oposición".
"La carga simbólica que ahora tiene Orlando Zapata Tamayo es muy fuerte y el resto dependerá de lo que hagamos nosotros de ahora en adelante", dijo la autora de Generación Y.
La ex presa política Martha Beatriz Roque, quien fue "amiga personal" de Zapata, dijo que esta fecha "no puede pasarse por alto".
"Zapata se puso en huelga de hambre sabiendo que iba a morir", afirmó Roque. Agregó que en su caso el Gobierno cometió un "asesinato".
"Estuvo 18 días encerrado sin recibir agua y fue además tremendamente golpeado, yo misma vi sus heridas en la urna el día del velorio", recordó.
Tras su fallecimiento, el Gobierno cubano inició una campaña de descrédito contra Zapata. Esta "campaña de desprestigio" es la misma que tienen "contra todos opositores a los que llaman mercenarios a pesar de que hacemos una oposición pacífica", dijo Roque.

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