Wednesday, February 9, 2011

LA DEMOCRÁTICA VICTROLA

La democrática victrola

Sociedad/ Un pueblo amante de la música

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Cubamatinal/ Uno de los símbolos más emblemáticos de la praxis democrática a nivel pedestre, fue sin dudas la victrola. Esa victrola estuvo emparentada fuertemente con la propiedad individual de aquellos pequeños empresarios que hicieron de Cuba un promisorio destino migratorio. Su lugar estuvo en los pequeños bares, bodegas y cafeterías, etc., que se desperdigaban con su oferta al alcance de todos en todas partes.

Por Juan Gonzalez Febles

La Habana, 8 de febrero/ PD/ La victrola funcionó con monedas de cinco centavos. Se trataba del humilde medio. Con un medio, y sin censores ni censuras, cada quien hizo sonar su melodía en las victrolas de aquel entonces. No había espacio para el engaño o la manipulación. Desde cada esquina habanera sonó y cantó aquello que la voluntad popular decidió que sonara y cantara.

Con pretextos y argucias de todo tipo, la victrola fue satanizada por la banda verdeolivo triunfadora. En los primeros años del triunfo comunista, las victrolas fueron recogidas. Las que quedaron como remanentes, fueron definitivamente eliminadas en el año 1968, en el transcurso de aquella llamada ‘Ofensiva revolucionaria’ de tan triste recordación y tan nefastas consecuencias.

Lo que sustituyó la victrola democrática, fue la radio totalitaria y definitivamente indigerible de la dictadura. El Instituto ‘cubano’ de radiodifusión, se encargó de imponernos como purgante, todo aquello que el iletrado y militarizado grupúsculo gobernante, consideró adecuado para la realización de sus fines. Desde lamentos indígenas de quenas y charangos hasta insulsas e irrepetibles canciones ‘políticas’ de exaltación velada o no tan velada de las políticas oficiales.

A estas canciones llamadas de ‘protesta’, se les concedió una promoción desproporcionada que nunca estuvo realmente respaldada por el gusto o la preferencia de la mayoría. Fue la opción de un caudillo en jefe que reconoció que no era capaz de bailar y que prefería las marchas militares (¡!).

Aquellas victrolas que proclamaban sin orientaciones de ninguna parte tonadas que nos hablaron del dolor de madres que sufrieron ‘la ausencia del hijo idolatrado que cayera defendiendo el sagrado derecho de la libertad, o a la patria, que solemnemente jurara lealtad’, o cualquier otra del gusto de la mayoría, no fueron del gusto de los militaristas, matones y fusiladores, vencedores en 1959.

Por supuesto, que dentro de la cerrazón y la censura que se impuso y sufrimos hasta el presente, algo logró salvarse. Algunos cantores de gesta política y otros que puntualmente rescataron el legítimo gusto popular, alcanzaron cotas de indiscutida calidad y se hicieron populares en un espacio cerrado y poblado de múltiples acechanzas. A pesar de todo, la era al final abortó y por falta de corazón, hoy nadie quiere a nadie.

En la actualidad, existen victrolas en algunos lugares puntuales consagrados al turismo. En el Bar Cabañas ubicado en el llamado Casco Histórico, existe una. Pero ninguna de las actuales es la sombra de las antiguas. Las victrolas de hoy, tragan sólo monedas convertibles y la gente debe comer…

Cuando llegue el momento inevitable del fin de la opresión y se produzca la salida de lo pequeño y la llegada de lo grande, las contradicciones se resolverán. La gente seguirá su propia melodía, la que permanece agazapada en cada corazón de cubano. La que sonó en cada esquina habanera, volverá a sonar.

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