6 de febrero de 2011
(Radio Martí, 05/02/11) - La Dama de Blanco, Alejandrina García de la Riva, esposa del preso político cubano del Grupo de los 75, Diosdado González Marrero, continúa la huelga de hambre que comenzó el 28 de enero.
García de la Riva dio gracias a Dios por la liberación de Guido Sigler Amaya pero aseguró que su huelga es por Diosdado y aseguró que hasta que su esposo no esté en su casa ella no depondría su ayuno.
Diosdado González Marrero, condenado a 20 años de cárcel cuando la arremetida gubernamental contra la disidencia interna en marzo de 2003, es un campesino y líder comunal que, junto a 10 compañeros suyos, ha decidido permanecer en la isla luego de que sea excarcelado.
González Marrero era presidente del partido Paz, Amor y Libertad, y repartía su tiempo entre el trabajo de la tierra y la distribución de panfletos en defensa de la democracia cuando fue detenido durante la Primavera Negra.
Siete años y diez meses después, el disidente es uno de los once presos de conciencia que se niega a abandonar el país, entre quienes se encuentran además: Héctor Maseda Gutiérrez, Pedro Argüelles Morán, Eduardo Díaz Fleitas, Iván Hernández Carrillo y Oscar Elías Biscet.
La Dama de Blanco, quien ya comienza a sentir los efectos de tantos días sin ingerir alimento, presenta dolores en la región abdominal, su presión arterial ha comenzado a descender y se marea cuando trata de incorporarse.
ACTUALIZACIÓN
Las Damas de Blanco piden a Alejandrina García de la Riva que deponga su huelga
A juicio del grupo, la protesta podría obstaculizar el proceso de excarcelaciones que el régimen habría reiniciado con la salida de prisión de Guido Sigler.
Las Damas de Blanco pedirán nuevamente a Alejandrina García de la Riva que deponga la huelga de hambre que inició hace 10 días para que liberen a su esposo, porque consideran que la protesta podría interrumpir el proceso de excarcelaciones, reportó la AP.
"Vamos a hablar con ella para que deponga la huelga porque se ha movido esto (el proceso de excarcelaciones) que estaba estancado y este gobierno no actúa bajo presión", dijo hoy Laura Pollán, una de las portavoces de las Damas de Blanco, después de la tradicional marcha del grupo.
Las mujeres visitaron a García de la Riva la semana pasada y le hicieron una solicitud similar.
"Vamos a pedirle que deponga la huelga o la posponga, que dé un término de uno o dos meses", dijo Pollán, según la AFP.
El régimen, al parecer, reactivó el viernes el proceso de excarcelaciones, con la salida de prisión de Guido Sigler y el anuncio de la de Ángel Moya.
Moya ha dicho, sin embargo, que no abandonará la cárcel hasta que sean liberados los presos más enfermos.
García de la Riva, miembro de las Damas de Blanco, comenzó el 28 de enero a ingerir solamente agua y ha dicho que mantendrá su ayuno hasta que su esposo, Diosdado González, uno de los diez disidentes del Grupo de los 75 que continúan en prisión, vuelva a casa.
González, quien está condenado a 20 años, también está en huelga de hambre, al igual que Pedro Argüelles, otro integrante de los 75.
"Le debemos decir a Alejandrina que ella está rodeada de gente que la apoya, pero los presos están solos en sus celdas. Tiene que pensar en ellos, no queremos que ningún preso más se sume a la huelga de hambre", expresó Pollán.
Reymar González, hijo de Diosdado González y de García de la Riva, afirmó en conversación telefónica con la AP que su madre "tiene buen ánimo, aunque después de 10 días sin ingerir alimentos está muy débil y con dolores abdominales. Pero seguirá hasta las últimas consecuencias".
Agregó que el sábado visitó a su padre en la prisión y que "se encuentra bien, no acepta ningún chequeo médico y dice que seguirá la huelga hasta que salga".
Por su parte, la esposa de Ángel Moya, Berta Soler, explicó que éste le dijo por teléfono el viernes que "los presos más enfermos, como Pedro Argüelles, Librado Linares o Eduardo Díaz, deberían salir antes" que él.
"Sé que mi esposo quiere estar con su familia, pero respeto su decisión porque es digna", afirmó Soler.
Lienes, hija de 19 años de Moya y de Soler, comentó a la AP: "Hace nueve años que mi papá está preso, tengo muchas ganas de que este aquí con nosotros, esto es muy duro para mí y para toda la familia".
Tras un diálogo con la Iglesia Católica, apoyado por Madrid, el gobierno ha excarcelado a unas 60 personas. De ellas, 42 son miembros del grupo de 75 disidentes condenados a penas de hasta 28 años de cárcel en la primavera de 2003. Entre el resto hay algunos opositores, pero también condenados por cargos de terrorismo, piratería y otros delitos.
Cuarenta de los disidentes excarcelados del Grupo de los 75 han sido enviados al exilio en España. Los diez que siguen en prisión se niegan a aceptar ser desterrados al país europeo.

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