Cruzar las Alambradas: Luis Felipe Rojas
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febrero 24, 2011 por Luis Felipe Rojas
Las noticias de las detenciones de más de medio centenar de activistas de Derechos Humanos en todo el país no ha hecho sino confirmar la naturaleza violenta y enquistada del régimen que gobierna a mi país.
Algunos se hicieron ilusiones. Otra vez los únicos detenidos, golpeados y retenidos en sus viviendas fueron los opositores pacíficos y sus familiares. Nada de acciones voluntarias, poca solidaridad de los vecinos y un miedo que desde lejos se le ve a tanta gente. Es un miedo que “mete miedo”.
Las detenciones empezaron desde temprano el 21 de febrero, cuando en Baracoa los activistas de la Alianza Democrática Oriental (ADO) Francisco Luis Manzanet Ortiz, Omar Wilson Estévez Real, Annie Sarrión Romero, su esposo Juan Carlos Vázquez Osorio y Milagros Leyva fueron llevados a una unidad policial de la Villa Primada de Cuba. De este grupo quedaban detenidos hasta el 24 Manzanet Ortiz y Estévez Real.
El primer ardid de la militancia castrista que cuida los jardines del Palacio de la Revolución es que no se llevaran a cabo homenajes por la muerte de Orlando Zapata el 23 y los pilotos de “Hermanos al Rescate” el 24 de febrero.
Como de costumbre las casas de activistas de Derechos Humanos, otros disidentes y periodistas independientes en Santiago de Cuba, Guantánamo y Holguín fueron vigiladas por fuerzas combinadas de la policía política (G2), la Policía Nacional Revolucionaria y las paramilitares Brigadas de Respuesta Rápida. Ese mismo 21 el pastor bautis independiente Desmides Hidalgo López fue brutalemente golpeado por efectivos de seguridad en el pueblo de Buenaventura, Holguín. A la hora de componer estos párrafos Desmides había sido liberado y su casa estaba rodeada por miltares.
El 22 de febrero en la noche recibí la llamada de Yanet Mosquera Cayón de que su esposo Rolando Rodríguez Lobaina, coordinador general de la ADO y otros disidentes más habían sido detenidos en las calles guantanameras.
El 23 de febrero, después de un fuerte despliegue militar, Reina Luisa Tamayo pudo visitar, solo con 11 familiares, la tumba de Zapata en el cementerio de Banes. Ese día en horas de la mañana y la tarde eran detenidos en Guantánamo Jorge Corrales Ceballos, José Cano Fuentes e Isael Poveda Silva, todos de la ADO. En Holguín, según testimonio del ex-preso político Fidel García Roldán, los agentes de la policía política la emprendieron a golpes con la periodista María Antonia Hidalgo, su madre María Mir y la activista de FLAMUR Marlene Pupo Font, igual de golpes y maltratos sucedió con la periodista Caridad Caballero Batista, su esposo Esteban Sande Suárez y el activista prodemocrático Juan Carlos Gómez en esa ciudad oriental.
Otras detenciones ocurrieron en Palma Soriano pues Raudel Ávila Losada confirmó la detención momentánea de casi treinta activistas que según su propio testimonio fueron liberados en menos de dos horas. En la mañana del 24 de febrero Ávila Losada confirmaba que todavía estaban detenidos en esa ciudad santiaguera a orillas del río Cauto Marino Antomachín y Reinaldo Martínez Rodríguez.
Las restricciones de movimiento, con órdenes de no salir de sus casas estaban notificadas en Antilla, Banes, San Germán y Santiago de Cuba. En esta última ciudad se reportaban las detenciones de varios activistas en el poblado de El Caney, sin que se precisaran aún los nombres y la cantidad pues los disidentes fueron detenidos en camino a un punto de la ciudad en que se encontrarían. Idalmis Núñez Reinosa estaba en su vivienda, pero el teléfono se cortaba a cada instante. Tuve noticias de que tanto Antúnez como Idania Llanes y otros más sufrieron detenciones y la casa de Antúnez fue atacada por las fuerzas castrenses. Desde La Habana donde escribo hoy este post me cuenta un vecino del periodista independiente Héctor Julio Cedeño Negrín que éste no volvió a casa de una actividad efectuada en la calle Neptuno, en casa de Laura Pollán Toledo. A Cedeño Negrín lo golpearon y aún está detenido.
He compuesto este pequeño informe llamando a los pocos teléfonos que no habían sido desactivados todavía. Es 24 de febrero y no quiero esperar a mañana para hacer un resumen parcial. Seguro hoy habrá detenciones si es que algún opositor no detenido se acerque al mar a echar flores por los caídos cuando el derribo de las avionetas. Escribo desde la premura de quién está perseguido. Me dice mi esposa que allá lejos en San Germán llevan más de veinticuatro horas algunos sabuesos vigilando mi casa. Ella no sabe si es para cuando llegue detenerme o porque desconocen si estoy dentro y aun sigo enfermo como hasta hace unos días. Aquí veo en las calles de la Habana una calma tensa pero caminé hasta el cibercafé y envio el post
Esta vez he evitado entregarme a manos de mis captores para reportar algunos twitts con el poco crédito que me queda en el móvil y hacer esta nota para ustedes, pero me temo que habrá alguna bronca en la tarde cuando intenten llevarme detenido.
Mis hermanos activistas y disidentes me piden que les envíe mensajes por el móvil. Todos quieren tener noticias de lo que sucede.
Yo también tuve la ilusión, el sueño de las calles egipcias y libias iluminadas en la noche, los vientos del desierto medioriental incendiado por el clamor de pueblo. Pero la realidad cubana es otra, son otras las detenciones y golpizas, somos menos que en una plaza iluminada por las ansias de libertad en El Cairo o Amán.


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