Thursday, January 13, 2011

¿Y?

El nuevo año y los presos

Cuba/ Los “5″ no volvieron y la dictadura juega a la cábala con el numero 11

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Cubamatinal/ Recuerdo una vieja película norteamericana: Un inventor de la Antigua Roma afirmaba haber ideado un artefacto volador. Desde un sitio elevado, el valiente se lanzó al vacío en presencia del Emperador… y cayó en picada. Echando una mirada indiferente al descalabrado aventurero, el césar comentó con hastío: “No voló”.

Por René Gómez Manzano

La Habana, 5 de enero/ En 2010, Fidel Castro anunció que los cinco cubanos encarcelados en Estados Unidos retornarían a Cuba antes del fin de año. Como es natural, esa declaración despertó expectativas entre los que se interesan por los espías. Pero ahora tendrán que constatar: “No volvieron”.

El anuncio incumplido se une a otra memorable expresión del ex Presidente: “El modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros”. Ambas fueron poco felices, y no porque sean falsas (al menos la recién citada es acertadísima), sino porque uno no acaba de comprender cuál era, desde el punto de vista del propio régimen totalitario, el sentido de hacerlas.

Más allá de cualquier desacierto castrista, parece innegable que la perseguida oposición ha estado presente de manera destacada, durante el año recién finalizado, en los hechos más relevantes de la política interna cubana, que están ligados a la anunciada terminación del presidio político.

Como antecedente, hay que mencionar, ante todo, la postura firme de los mismos penados, que durante largos años se han negado a claudicar, pese a que, como todo el mundo sabe, de haberse prestado a formular declaraciones de falso arrepentimiento, habrían salido a la calle hace mucho tiempo. Para orgullo de los opositores cubanos, hay que decir que esto solo sucedió en un caso aislado.

En segundo lugar, debemos rememorar el ejemplo heroico del mártir Orlando Zapata, muerto pese a que solo reclamaba que el régimen reconociera lo indiscutible: que él y sus hermanos eran presos de conciencia que merecían un tratamiento similar al que bajo Batista recibieron los asaltantes del Cuartel Moncada.

Y después, hay que recordar la firme postura de las dignas Damas de Blanco, inclaudicables en su justo reclamo de libertad para sus maridos e hijos presos por sus ideas, así como la epopéyica huelga de hambre del Coco Fariñas, que al igual que Zapata antes, demostró estar dispuesto a morir por sus ideas, no a matar por ellas.

Estos verticales desafíos a la dictadura militar sirvieron de antecedente al histórico diálogo entre su actual jefe y la jerarquía católica, el cual dio inicio a las ansiadas excarcelaciones. En este proceso, desde luego, le ha correspondido un papel destacado al propio gobierno comunista, partícipe del diálogo y autor ahora de las liberaciones, como antes lo fue de los injustos encierros.

Sin embargo, cualquiera diría que los jerarcas castristas se avergüenzan de su participación en ese proceso. Eso es lo que parece indicar el cruel retardo mostrado en soltar a quienes desean permanecer en Cuba, pese a los anuncios del cardenal Ortega, que en su homilía de Año Nuevo reiteró su confianza en que todos serán excarcelados.

Confieso que cuando el primero de esos doce fue liberado, pensé que los demás lo seguirían, probablemente a intervalos cortos, para que el gesto gubernamental pareciese más generoso. Pero ahora, tras semanas sin que alguno de los otros once haya salido, cobra cuerpo la idea de que la protervia del régimen tenga motivaciones esotéricas, para evitar que los presos de conciencia cautivos sean doce, debido a las implicaciones históricas y cabalísticas de esta cifra.

Por aquello de que Año Nuevo, vida nueva, haría muy bien el gobierno castrista en reconsiderar esa actitud y acabar de soltar a esos dignos patriotas que no debieron haber estado presos ni un solo día.

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