
Gazeta de Cuba
Laritza Diversent
Abogada y activista cubana
La Habana, 29 de Enero, 2011
En el 2003, Manuel Arias se acogió a la ciudadanía española gracias a que sus padres fueron inmigrantes en la isla. Cuando salió de Cuba el gobierno le impuso el abandono definitivo. Nacionalizó sus propiedades, por medio de la confiscación y sin derecho a indemnización. No tiene carnet de identidad, ni cuota para recibir los alimentos racionados.
Lógico, ya no vive en Cuba. Cuando viene de visita, tiene que pagar los servicios como extranjero. Sin embargo, para entrar en el país, necesita hacerlo con su pasaporte cubano. Manuel quiere regresar definitivamente a Cuba, donde sigue casado por la ley. No tuvo suerte por España, está desempleado. Aquí tampoco le iba bien, pero allá está solo. No le importa empezar de cero a sus 55 años.
En marzo del 2009, cuando vino de visita, y después que se le vencieran las prórrogas de estancia en el país, intentó quedarse. Las autoridades de Inmigración lo deportaron. Se pregunta por qué el gobierno le niega el derecho a retornar. El pobre no entiende que, el día que decidió residir en otro Estado, lo sancionaron con el destierro. A la confiscación de que fue objeto suma que tiene que pagar para entrar a su tierra y para quedarse por más tiempo. Se niega a pensar que lo rechazan porque residiendo afuera, reporta ventajas al gobierno. Adentro es un estorbo. Se acerca a la tercera edad y regresa tal como se fue, sin nada.
0 comments:
Post a Comment