Al menos 25 muertos y severos daños materiales por lluvias en Venezuela
2 de diciembre de 2010
CARACAS (AFP) - Las fuertes lluvias que están cayendo en estos días en Venezuela dejaron hasta ahora 25 muertos y más de 33.000 damnificados, y también severos daños materiales, como derrumbe de casas y bloqueo de rutas e instalaciones petroleras, situación que exigió la rápida movilización de ayuda.
La cifra de víctimas mortales se elevó este miércoles de 21 a 25 muertos tras el hallazgo de cuatro cadáveres en una zona popular en el centro de Caracas, según declaró a la televisora oficial VTV el director nacional de la oficina de Protección Civil, Luis Díaz Curbelo.
El funcionario precisó además que se han habilitado 259 refugios en todo el país, concentrados sobre todo en los estados del centro-norte de Venezuela, los más afectados por estas lluvias, que han destrozado miles de viviendas, la mayoría precarias casas construidas en cerros.
El ministro de Defensa, el general Carlos Mata, informó por su parte que un total de 33.442 personas están refugiadas en albergues y unos 10.000 efectivos de las Fuerzas Armadas han sido desplegados para colaborar en labores de rescate o ayuda.
El miércoles, el presidente Hugo Chávez dio cobijo en el palacio presidencial de Miraflores en Caracas a unas 26 familias que habían perdido sus casas.
"Hemos arreglado este espacio para ustedes. Tendrán lo que necesiten y nos iremos acomodando cada día mejor", dijo el mandatario, confiando en que en un año esas familias damnificadas podrán abandonar las instalaciones oficiales para mudarse a viviendas propias y sólidas.
En este momento, hay cuatro Estados venezolanos en estado de emergencia: Vargas, Miranda y el Distrito Capital (norte), donde se incluye la mayor parte de Caracas y Falcón (noroeste).
Falcón, con muchos de sus municipios totalmente anegados, es uno de los más golpeados por las lluvias, con unas 35.000 personas afectadas, precisó Díaz Curbelo.
Otras provincias afectadas son Nueva Esparta, donde se encuentra la turística Isla Margarita, Carabobo y Aragua, todos en la franja norte del país y ubicados sobre la costa del Mar Caribe, donde la navegación se ha suspendido intermitentemente debido a fuertes oleajes y viento.
Las carreteras también han sufrido estragos. El miércoles, el vicepresidente Elías Jaua llamó a no transitar por la autopista que une Caracas con el oriente del país salvo que sea estrictamente necesario.
En el estado de Miranda, uno de los más populosos de Venezuela, hay cuatro personas desaparecidas, más de 4.000 viviendas dañadas y 66.000 hectáreas de tierras productivas afectadas por las lluvias, según un reporte de esta gobernación opositora.
Las intensas lluvias también paralizaron las importantes refinerías de Cardón y Amuay, ambas en el estado de Falcón, cuyas actividades han sido restablecidas "casi en su totalidad" luego de que se solventara una falla eléctrica que detuvo sus operaciones desde el lunes.
Venezuela "está garantizado el suministro de combustible al mercado nacional e internacional", ratificó la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) este miércoles en una nota de prensa.
Por otra parte, el aeropuerto internacional de Maiquetía, en Caracas, ha operado parcialmente desde el lunes y algunos vuelos debieron ser desviados a ciudades cercanas, como Valencia.
Según expertos de la Universidad Central de Venezuela, las lluvias que cayeron durante noviembre son las más intensas de los últimos 40 años. Las precipitaciones, que caen casi sin pausa desde fines de la semana pasada, se extenderán todavía por unas 48 horas.
Los habitantes de Venezuela todavía recuerdan un terrible derrumbe que devastó la región del estado Vargas (norte), cercano a Caracas, en diciembre de 1999 después de tres días de una lluvia torrencial y dejó, según cifras extraoficiales, más de 10.000 muertos.

CRETINISMO AL CUBO
TalCual
La Guardia Nacional y el Ejército detuvieron sendas caravanas que llevaban auxilio a damnificados de Falcón, uno de los estados que más duramente han sido castigados por el embate de las lluvias. Ahora resulta que la solidaridad también quiere ser expropiada por la "revolución"
Por: Simón Boccanegra
Los extremos a los que están llegando algunos sectores oficiales lindan ya con el cretinismo clínico. La Guardia Nacional, una vez, y el Ejército, la otra, detuvieron sendas caravanas que llevaban auxilio a los damnificados de Falcón, uno de los estados que más duramente han sido castigados por el embate de las lluvias.
La primera vez fue una caravana de camiones de Polar, cuyo paso fue impedido y cuya carga de alimentos fue confiscada por los militares.
La siguiente vez le tocó el turno a un grupo de vehículos organizado por el partido Voluntad Popular, también impedido de llegar a su destino, detenidos durante unas horas sus participantes en un cuartel de Coro y confiscado, es decir, robado, el cargamento.
¿De dónde parten órdenes tan estúpidas? ¿Quién es el responsable de tamaña idiotez? El oficial a cargo de la operación contra la caravana dirigida por Leopoldo López le reconoció, en voz baja, que todo aquello era una insensatez pero que él debía cumplir "órdenes superiores".
¿Quién es el "superior" que las dicta? ¿Rangel Silva? ¿El Aissami? ¿Quién diablos, en horas de tragedia, cuando toda ayuda debe ser bienvenida y estimulada, cuando todo sectarismo debe ser depuesto, porque las lluvias y las inundaciones, como dijera Ismael García, no distinguen entre chavistas y no chavistas, puede llevar el sectarismo político hasta el punto de impedir que toda persona u organización ajena al gobierno, que quiera y pueda ayudar lo haga?
Una de las cosas maravillosas de nuestro pueblo es que cuando el desastre natural toca a nuestras puertas, todo el mundo mete el hombro. El deslave de Vargas fue la mejor demostración de ello. Ahora resulta que la solidaridad también quiere ser expropiada por la "revolución".
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