
Prepotencia: prueba de extrema debilidad
Héctor Julio Cedeño Negrín
11 de noviembre de 2010
La Habana, Cuba – www.PayoLibre.com – La guapería barata de los ‘tiranos hermanos’ en la cuestión de liberar o no al resto de los prisioneros de la “Causa de los 75” que quedan en prisión -13 hombres que se niegan a abandonar su país y aceptar la onerosa licencia extrapenal como procedimiento para su liberación-, demuestra la real debilidad de la dictadura castrista.
Ya lo vimos en el caso de Fulgencio Batista y Zaldivar, con aquello de que, antes que abandonar el país preferiría suicidarse y que para ello tenía una bala, especialmente en el directo o el tema de ‘Satán’ Husein, que pateaba el piso expresando que aplastaría a los yanquis como a cucarachas si se atrevían a invadir a Irak. Al final comprobamos, que Batista huyó, como una rata aeronáutica y ‘Satán’ se escondió, como una rata de alcantarilla. Con más dinero y más poder que el otro y también que estos, pero con peor suerte, esa suerte que tienen los colgados por el pescuezo. Sería aconsejable, que los tiranos cubanos, se miraran en ese espejo.
La dictadura castrista ejecutada a cuatro manos en el ‘piano político’, con su actuación irresponsable ha ridiculizado la supuesta ‘mediación’ de la Iglesia Católica y su cacareada influencia en la vida nacional. En el caso del gobierno español ha demostrado la alcahuetería superlativa de los gobernantes socialistas y de sus ministros de exteriores, tanto del diligente y desatinado Miguel Ángel Moratinos, como de la recién estrenada y simpatiquísima Trinidad Jiménez.
Mas la actitud chabacana del gobierno de La Habana demuestra fehacientemente su bajo coeficiente de confiabilidad. Los gobernantes españoles metieron las manos en la candela por los dictadores cubanos y ya se les quemaron. Quienes confíen en los hermanos Castro, se los comerán los chivos, como si fueran hierba y no tendrán derecho a retoñar.
Pero si los gobernantes cubanos incumplen sus compromisos contraídos, se habrán echado encima otro tanque de heces fecales y continuarán chapoteando en su corrupta pestilencia, hasta que se ahoguen en la inmundicia.
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