Friday, November 12, 2010

¡POR FIN LA LIBERTAD!

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TalCual
Las autoridades militares de Myanmar firmaron la orden de libertad para la líder opositora Aung San Suu Kyi, quien ha vivido bajo arresto domiciliario durante 15 de los últimos 21 años

La célebre disidente birmana Aung San Suu Kyi está a punto de ser liberada y, aunque su popularidad ante el pueblo sigue intacta, muchos se preguntan cómo esta mujer que vivió aislada del mundo seguirá su combate contra la junta tras siete años bajo arresto domiciliario.

Las medidas de seguridad fueron reforzadas este viernes en Rangún, y según responsables birmanos es "seguro" que la Nobel de la Paz quedará en libertad.

Su última condena de arresto domiciliario expira el sábado, menos de una semana después de las primeras elecciones en 20 años, consideradas una farsa por Occidente.

La "Dama" de Rangún, detestada por el generalísimo Than Shwe, ha vivido encerrada sin interrupción desde 2003 y durante 15 de los últimos 21 años.

En mayo 2009 ya podía quedar en libertad, pero un estadounidense logró nadar hasta su domicilio en Rangún, situado a orillas de un lago. Como resultado de ello le impusieron 18 meses suplementarios de residencia vigilada.

Justo antes de su probable liberación, todo el mundo se interroga sobre sus intenciones ante los desafíos que la aguardan, desde la forma de cuestionar los resultados de las elecciones del pasado domingo hasta la posible reorganización de una oposición dividida.

"No se va a convertir en una reina de las causas humanitarias. Hará política", asegura Maung Zarni, analista de la London Schools of Economics.

Pero ¿cómo y con quién? ¿lo hará con los cada vez más veteranos dirigentes de su Liga Nacional para la Democracia (LND)?

"Si quiere luchar contra el nuevo gobierno, ante todo deberá asegurarse de que los partidos de oposición se refuercen", dice Pavin Chachavalpongpun, del Instituto de Estudios sobre el Sudeste Asiático, basado en Singapur.

Además deberá crear un nuevo partido integrado por "nuevos y jóvenes políticos, para tener la certeza de que se aplicará su mensaje".

La LND, que ganó las elecciones de 1990 sin llegar jamás al poder, fue disuelta tras haber decidido boicotear las elecciones del domingo. Algunos tránsfugas del partido, opuestos a su estrategia, crearon la Fuerza Democrática Nacional, pero apenas lograron algunos escaños.

"La gente esperará de ella que hable (de las elecciones) y dirija otra vez el combate en favor de la democracia y contra la Junta", afirma Aung Naing Oo, analista del Vahu Development Institute.

Pero antes necesitará un "tiempo para asimilar todo lo ocurrido en el exterior durante su detención".

En siete años el país ha cambiado. Los cafés internet se han multiplicado, los jóvenes birmanos se pasean con el teléfono móvil pegado a la oreja y el horizonte de Rangún se ha llenado de edificios cada vez más altos.

La disidente, sin teléfono ni internet desde hace siete años, ya dio a entender que deseaba "twittear" con jóvenes de todo el mundo.

Nadie duda del hecho de que la población estará presente para recibirla en libertad.

"Todo Rangún querrá verla (...) Ella es como Mandela, tiene un enorme poder de convocatoria", afirma Maung Zarni.

En las calles de Rangún reina en efecto la impaciencia."Pese a todos los intentos para reducirla al silencio, ella es aún la portadora de las esperanzas y las aspiraciones del pueblo que quiere la democracia", aseguró un hombre de negocios.

Por su lado, un antiguo minero opinaba: "Creo que incluso los dioses tienen miedo de la Junta. Alguien debe detener a este gobierno militar, y creo que solamente la señora Suu Kyi podrá hacerlo".

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