
Cubamatinal/ El año 2003 fue bien difícil para la oposición cubana. En la primavera de ese año, 75 disidentes fueron encarcelados. El periodismo alternativo sufrió una pérdida atroz: una gran parte de los encarcelados fueron periodistas independientes.
Por Ainí Martin Valero
La Habana, 23 de noviembre /PD/ Desde el 18 de marzo y hasta entrados los primeros días de abril, sólo unos pocos periodistas independientes reportaron para Radio Martí y Cubanet. El miedo se apoderó de muchos. Nombres como Tania Díaz Castro, Fara Armenteros (en el exilio), Gladys Linares, Juan González Febles y Luis Cino, denunciaron y comentaron desde la isla, los sucesos más importantes en aquellos días.
Nos cuenta Tania Díaz Castro: “El miedo paralizó por varios meses a los periodistas. Se vivía siempre a la espera de la llamada en la puerta que los llevara a prisión. Los que resistimos aquel huracán fuimos muy pocos, la única persona que tenía un fax era yo y los pocos que ejercían el periodismo iban a mi casa a enviar sus trabajos. Vencimos aquel miedo y continuamos. Nos sentimos muy solos los meses que siguieron al mes de marzo.
A mí me defraudó mucho que desde la prisión Raúl Rivero no escribiera periodismo. Me parece que en la prisión hay que escribir y denunciar lo que sucede allí”.
Por otro lado, Gladys Linares, que aclara que en aquella época no era periodista independiente, reportó sobre los arrestos que sucedían durante aquellos días. Aunque advierte que no dejaba de sentir miedo.
Refiere Luis Cino que fue detenido en la tarde del 18 de marzo junto a Ricardo González Alfonso, en cuya casa editaban la revista De Cuba. “Cuando me soltaron y no hice el número 76 ó 79 de los presos, que sé yo, me sentí acomplejado. No es que quisiera ir a la cárcel, pero temía que se me regara bola de chivato entre la siempre (y muchas veces con toda razón) tan paranoica disidencia. Pero pensé que había que seguir, era lo único digno que podíamos hacer por los compañeros presos.
Recuerdo que de la unidad policial fui a casa de Raúl Rivero (aún no lo habían detenido, lo fueron a buscar al día siguiente) y de ahí a casa de Estrella García, que fue desde donde reporté para Radio Martí acerca del allanamiento de la sede de la revista De Cuba. Por aquellos días, dejé de colaborar con Nueva Prensa Cubana, pero continué mis reportes por teléfono para Radio Martí hasta que, poco después empecé a trabajar para Cubanet.”
Nos dice Juan González Febles. “Todo el mundo tenía miedo. Yo personalmente tenía muchísimo y esperaba lo peor. Días antes del aquel 18 de marzo, exactamente el viernes 15, se celebró el Taller de Ética Periodística en la residencia del embajador de los Estados Unidos, James Cason. Este taller se realizó bajo el patronazgo de Manuel David Orrio y de Marta Beatriz Roque y yo lo filmé con una web cam que apareció suministrada por Acción Democrática Cubana. Cuando supe que Orrio era agente de la policía de Seguridad del Estado, me aterré.
Yo, junto a otros periodistas trabajaba además en la Cooperativa de Periodistas Independientes (CPI) que él dirigía en aquel entonces. ¡Imagínate! Por aquellos días emprendimos una suerte de puente telefónico entre Tania Díaz-Luís Cino-Fara Armenteros-Gladys Linares-Juan González. Los que teníamos teléfonos, nos comunicábamos y compartíamos la información sobre a quienes se arrestaba.
Redactábamos las notas y las pasábamos por teléfono a Cubanet y Radio Martí.
Yo eché en una jaba de nailon cepillo de dientes, pasta, jabón, ropa interior y lo que creí necesario llevar en caso de que me fuera a buscar la policía. Las mujeres tuvieron más calma y hasta fueron más ecuánimes que muchos hombres. Recuerdo que Tania y Fara decían que las listas estaban hechas y que el que estaba en ella, no se salvaría por no escribir. También que quien no estaba, no sería incluido a última hora. El caso fue que tuvieron razón.
Afortunadamente, fue así. Usaba en aquellos momentos una vieja máquina de escribir. La tenía sobre la cama y al lado, el teléfono. De forma continua, llamaban desde Radio Martí y desde Cubanet. Rosa Berre, que en paz descanse, llamaba hasta de madrugada.
Preguntaba: -¿Estás dormido? Pero siempre me encontró despierto. Nadie pudo dormir en aquellos días. Aquello había que hacerlo, teníamos que hacerlo. Hoy pienso que fue lo más honroso que hicimos en la vida…”.
Paulino Alfonso Estévez relató: “Por amistades que ya no lo son, supe lo que el gobierno preparaba contra ellos, que aún no eran mi tripa. El único amigo que tenía en ese piquete era Johnny. A Cino apenas comenzaba a conocerlo. Al menos al Johnny le dije: -¡Les van a caer arriba! Prepárate para lo que viene. ¿Sabes? El tipo me miró y me dijo: “Los espero desde que decidí dejar de ser yunque”. Pensé que el Johnny y Cino estaban locos. A la larga ganaron y me contagiaron para la locura.
Ahora estamos en el mismo bote. Sobre aquellos días creo que quedará para la historia la mística de los periodistas independientes. Los que se llevaron fueron buenos, los que se quedaron y continuaron, también.
Ni yo ni nadie pudo imaginar que luego de ese golpe de 2003, la prensa independiente se recuperara, continuara y lo que es más extraordinario aún, que lograran superar lo hecho hasta ese momento. El caso es que lo hicieron y aunque un poco tarde, ya puedo decir que lo estamos haciendo y que estoy adentro”.
La Primavera Negra de 2003 se recuerda como algo lejano, pero que siempre estará presente en todos los que un día tuvieron que ver con esa época. Los brotes ocultos de aquella primavera, perduran hoy. Su dignidad, decoro y tenacidad hacen que los opositores cubanos, tengan que quitarse el sombrero ante estos hombres y mujeres que supieran mantener su trabajo bajo el fuego y la ira de la dictadura.
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