Saturday, October 16, 2010

VACACIONES Y DESASTRES

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Angélica Mora

Nueva York

Apuntes de una Periodista

Ahora capto toda la intención que tuvo Dorothy en El Mago de Oz cuando regresó a su granja de Kansas. Como ella, digo en mi casa de Nueva York: "No hay mejor Lugar que el Hogar".

No es que sea malagradecida con mis hijos, quienes todos los años quieren y organizan que pase el 12 de octubre (mi cumpleaños) en Canadá en una cabaña "lejos del mundanal ruido". Esto se ha convertido en una tradición.
Pero, estaba ese mismo día el rescate de los mineros chilenos y yo soy periodista y para más remate, chilena.
Así que analicé la alternativa de quedarme frente al televisor y olvidarme de mi familia.
Pero, era algo que no podía hacer.
Mis hijos habían pedido permiso en sus trabajos con antelación y habían entusiasmando a los niños -mis nietos- en la aventura:
Primero unos días con los abuelos, los tíos y primos en NY y luego ir a pescar y cazar osos a Canadá.

Llegaron y descendió la plaga.
Alegría y Desastres. Fueron tantos al baño que el pozo se negó a colaborar y nos quedamos sin agua.
Conectamos una bomba a la laguna que hay en la propiedad y tuvimos agua para urgencias, pero tuvimos que comprar embotellada para beber y cocinar, que en realidad no fue mucho porque los niños sólo comen golosinas.

Partimos a Canadá despues que los niños acabaron con los últimos tomates, pepinos, maíz y vendimiaron mi uva y cosecharon antes de tiempo mis membrillos (¿guayabas?) que yo tenía contados y madurando para hacer dulce.
Los gatos desaparecieron, escondidos en bunkers especiales que sólo ellos y los conejos saben donde están. Por fin, encontramos uno, que fue el que viajó con nosotros mascullando malas palabras.

En la Cabaña de Canadá, los niños tiritaban de frío (los tejanos) porque nos costó, al principio, prender el fuego de la estufa. Los de Chicago tenían calor.
Y en el lago, no peces, salvo unos pequeños que devolvíamos al agua.
No pescado. Comimos asado y los niños golosinas.

Y... y me quedé sin ver ni vivir en directo la gran noticia del rescate de los mineros chilenos.
Cabaña primitiva: No televisión y no internet.
No café cerca con wi-fi. Sólo la biblioteca del pueblo, que tenía el miércoles todas las estaciones de internet ocupadas y el jueves estaba cerrada. ¡Casi me fui a la frontera para pasar a USA y enviar mi Apunte desde este lado de la Aduana!
(Además me picó un insecto en un ojo)

Con todos los niños de vuelta -los contamos- y los adultos agotados por andar detrás para que no se cayeran al lago, regresamos.
Cada cual a su destino: mi hija Jennifer y sus tejanos a San Angelo y Carlos y los tres mafiosos a Chicago.
Herman Jr., mi hijo soltero, Herman Sr., mi Medio Limón, el gato Buffy y yo, regresamos y besamos la tierra y la tranquilidad de nuestra casa por un año más, tiempo en que creemos estar más o menos repuestos de la aventura de un cumpleaños más de parte mía.
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