
Angélica Mora
Nueva York
Apuntes de una Periodista
En realidad ¿quién soy yo para defender al Imperio? Nadie me paga por salir en defensa de nada.
Es solamente que me indigna que algunos presidentes de América Latina vociferan sin ningún tipo de respeto a sus propias investiduras, cuando se trata de atacar a Estados Unidos.
Cualquiera ocasión le es propicia para descargar el odio que le tienen acumulado al país del Norte.
Como en el inicio del cacareo de las gallinas, el gallo que funge como jefe del Clan abre el pico y los otros le siguen agitando alas y plumas:
Fue el Imperio, kikirikí ....
...Sí, el Imperio, cocorocó...
Hugo Chávez inició el canto desde Caracas y luego "voló" a Buenos Aires donde se le unió Evo Morales, quien es experto en echarle la culpa de todo a los pollos y a Washington.
Ambos se pusieron de acuerdo en acusar a Estados Unidos de estar detrás de la sublevación de policías contra el mandatario ecuatoriano Rafael Correa.
De todos los Presidentes que tomaron parte en la reunión de emergencia de la Unión de Naciones Sudamericanas, (Unasur), en la capital argentina, Chávez y Morales fueron los únicos en hacer ese señalamiento.
Lleno de ínfula, Chávez le declaró a la prensa que se le debe exigir a Washington "que no siga metiendo sus viejas manos imperiales en este continente".
Luego, añadió que la administración norteamericana actúa “financiando con millones y millones de dólares a movimientos de la extrema derecha, muchos de los cuales andan conspirando para desestabilizar a los gobiernos de los países de la Alianza Bolivariana”.
Morales, por su parte, acusó al “departamento de Estado de los Estados Unidos” de “gestar” la sublevación contra Correa, aclarando que los mandatarios de Sudamérica son “los grandes defensores de la democracia”.
La enorme gracia de todo el asunto es que todo el clan -dirigido por Cubazuela- hace tiempo que dejó de lado la democracia, en su afán de perpetuarse en el mando.
Sus integrantes han creado o están en el proceso de dictaminar sus propias leyes, cambiando a su antojo la constitución para ello.
Asimismo, han puesto a su servicio, desde el inicio de sus mandatos, a los poderes legislativo y judicial.
Se amparan unos con otros y se fortifican en sus bunkers políticos para hacer de sus naciones, países sometidos a doctrinas que nada tuvieron que ver con las promesas hechas en las campañas políticas que los llevaron al poder.
En Ecuador, los cambios realizados por Rafael Correa y los que anunció que hará en el futuro, fueron los detonantes que encendieron la protesta de los policías el miércoles pasado.
La otra gracia es que si Washington hubiera estado detrás de la sublevación no creo que hubiera sido tan caótica y mal preparada.
Chávez y sus aliados, deberían darse cuenta que el agotamiento de la paciencia de los pueblos, es el real combustible de las revoluciones.
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