
Angélica Mora
Nueva York
Apuntes de una Periodista
Sin freno de ninguna clase y con una oposición que salió un poco tarde de su letargo, Hugo Chávez sigue devorando Venezuela alegremente.
"Exprópiese" es la palabra favorita del Troglodita Caribeño y está en sus labios con más energía que nunca, luego de las elecciones legislativas del 26 de septiembre.
Como resultado ya hay dos hermanos de origen canario, Carlos y Luis Solórzano, quienes continuarán sus huelgas de hambre hasta que Chávez responda por las tierras que les expropió.
Ya llevan una semana de protesta y prometen seguir como Franklin Brito, el ganadero venezolano que murió luego de haber ayunado varios meses, hasta las últimas consecuencias.
Mientras tanto, el dedo alzado de Chávez no se cansa en señalar a uno y otro lado lo que va a expropiar, de una diversidad de bienes ajenos, que van de una simple arepera, pasando por cementerios, haciendas, bancos, industrias y todo lo que le pueda proporcionar dinero para derrocharlo afuera.
Producto de su venganza cayó también una empresa petroquímica venezolana, cuyos propietarios fueron enjuiciados en Estados Unidos por un caso relacionado con un maletín lleno de dólares.
La "adquisición forzada" de los activos de Industrias Venoco C.A., que produce lubricantes y otros derivados del petróleo, entrará en vigencia luego de la publicación de la medida en la Gaceta Oficial del día de hoy.
Ahora el mandatario amenaza a la Empresa Polar, que emplea a miles de trabajadores, lo que aumentaría el agudo índice de cesantía en el país.
Además Chávez, en su afán de apoderarse de todo, adelanta que "intervendrá" el aeropuerto de Maiquetía, no porque crea que es necesario para la seguridad del país, sino porque "a diferencia del de La Habana, genera pérdidas".
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