
Por Pedro Martorí
El más reciente show mediático de Fidel Castro con “lo que dijo y que no dijo”, ha logrado que el caballero siga estando en las primeras planas de la prensa mundial, y muy en especial en la norteamericana, su favorita.
Les puedo asegurar que desde el principio de la Revolución, y antes también de ese fatídico enero del 59, Fidel solo ha querido enviar mensajes a los estaounidenses a través de su prensa. No es una enfermedad ni una manía, es una estrategia de largo alcance.
Aún recuerdo cómo Fidel se negaba a conceder entrevistas a los periodistas cubanos de la radio y la Tv. Hasta un día que una colega cubana pudo atravesar esa barrera y acercarse al hombre fuerte para que comentara de cualquier tema a los televidentes cubanos.
En Cuba cuando había una entrevista de Fidel por TV era la reproducción de un interview realizado por un periodista norteamericano. Recuerden a Bárbara Walters, María Shriver, y otros. Fidel siempre piensa en grande para él. Para el caballerito es más trascendental hablarle a los americanos que a los cubanitos. Es el tope de sus aspiraciones megalómanas poder dirigirse a la opinión pública del país más poderoso del mundo, para vender su socialismo made in Cuba y otras tonterías.
Después de esa primera brecha abierta por la colega cubana, quien suscribe pudo entrar en ese marco para comenzar a ver desde cerca a este dinosaurio mediático que aún nos acompana en este mundo. Historias son muchas que en algún momento relataré como las que narré anoche en mi incursión en el talk show “A Mano Limpia”, conducido por el prestigioso periodista Oscar Haza, poseedor de un amplio conocimiento sobre Cuba y un excelente entrevistador.
Pero regresemos al hombrecito de las apariciones públicas y sus jugadas mediáticas. Fidel Castro sabe usarse en TV. Es un maestro de la imagen pública. Y de muchos horrores también. El sabe decir cualquier frasecilla que pueda tener varias interpretaciones. De inmediato está en tabloides, radio y Tv. Su precaria salud lo obliga a no caminar mucho, pero sigue sentado pensando como figurar en la prensa. Lo peor que le puede pasar es que la gente lo olvide, y no le publiquen nada. Eso lo mataría.
Hace poco criticó a Ahmadinejad por sus comentarios contra los judíos, después disparó el cuento con reversa de que la economía cubana en estos 50 anos n0 le sirve a nadie. Seguro después de unos días va a salir diciendo que los frijoles negros y la ropa vieja dan cáncer del recto.
Lo trágico de todo esto es que siempre le seguimos el juego. Parece que estamos condenados a eso. Yo soy uno de ellos. Pero, me lo tomo con carácter deportivo. Entonces aprovecho la ocasión para publicar alguna anécdota que les muestre quién es el verdadero Comandante a mis queridos hermanos latinoamericanos, confiados en sus cuentos redentores, como muchos cubanos se los creyeron.
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NOTA
Recuerden que este cinico y sangriento dictador , acaba de decir hace unos dias, que el socialismo cubano,no funciona..no funciono, ni jamas funcionaria en ningun caso.
Pedro Martorí
Montreal, Canada
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