Wednesday, September 29, 2010

EL PRINCIPITO Y YO

principito2
Angélica Mora

Nueva York

Apuntes de una Periodista

Descubrieron un nuevo planeta y si me dan la oportunidad, estoy más que dispuesta a irme a vivir allí.
Sin maletas y sin tristeza. Esa la dejaría atrás, con todos los insabores de noticias trágicas y absurdas. De guerras, batallas entre los pueblos y entre los mismos que luchan por cambiar las cosas.

Sólo echaría de menos el amor y el cariño.
Pero como soy solitaria y cavernícola, me conformaría en ese nuevo mundo, explorándolo y viendo que hay en él.

Como "El Principito" -uno de los clásicos de la literatura para niños (y adultos)- yo vivo en un planeta y hago preguntas que incomodan.
Siempre las he hecho, desde los 3 años, en que importunaba a mi padre con mis exigencias por saberlo todo.

El Principito es un niño que viaja de planeta en planeta haciendo preguntas que se dan por hechas, y que no interesan a nadie. Vive en un pequeño asteroide, que podríamos identificar no como un cuerpo celeste, sino como su propia vida. Así que el resto de planetas que visita son en realidad las vidas de otras personas que conoce.

Mi único problema es que estoy tan contaminada con la estupidez que muy posiblemente los habitantes de este nuevo planeta me rechacen, ante el temor que cause problemas.

Es lo único que me detiene en mi proyecto, porque hace tiempo que estoy diciendo "paren la Tierra, porque me quiero bajar".

5 comments:

  1. ANGELICA ESTO ES UN CLASICO LO QUE ESCRIBISTES

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  2. lo mejor que has escrito

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  3. Me gustó eso de que "paren la tierra que me quiero bajar".
    Pero niña, te encuentro muy inescrupulosa : abandonarías a tu marido, que por muy oso de las Montañas Rocosas que sea, te sigue queriendo? Y a tus hijos? Y a tus nietos? Y a tu jardín? Y a tus lectores?
    Pero lo mejor sería que cuando aterrizarías en el planeta nuevo, descubrirías que hay flores gigantes pero también pulgas como canguros, piojos como hipopótamos, tigres y otros animales feroces listos para comerte y hasta dinosaurios que te quieren aplastar con una pata. Pero cuando te vas a poner a llorar de susto, aparece un grandote peludo y chascón, vestido con una piel de león y con un garrote de este porte en la mano. Y con voz ronca y atronadora te dice, dándote un feroz garrotazo en el lomo : Así es que vivaracha la cabrita, arrancándose de su maridito. ¡Sácate ese traje de astronauta y ponte este pellejo mamut, que ahora mismo te arrastro de las mechas a nuestra caverna para darte una lección de amor.
    Y El Principito, que está sapeando, se ríe y dice : "Ella también debe creer en el VIejito Pascuero".

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  4. Raúl, -el bueno- me has hecho reir.
    Tienes razon, pero a veces las cosas colman, incluso con mi cavernicola.
    Tu nos conoces mejor que nadie, porque eres nuestro amigo y compartiste esos y los otros años en la larga amistad que nos une. Desde la Universidad de Chile hasta ahora separados por miles de kilometros, pero juntos, tú en la capital de Francia y nosotros en Nueva York, que deberia la capital -y lo fue- de USA.
    Gracias por el consejo. Ya el cavernicola como ves se puso a escribir lo que lo saca de su propia miseria, que es lo bueno en esta profesion y tu lo sabes. si no reventamos.
    Abrazos

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