Friday, September 3, 2010

APLO PRESS COMENTA

Aunque la reaparición de Fidel Castro es positiva, porque descongela su problema de salud como secreto de Estado y envejece el poder simultáneamente, no podemos descuidar que el viejo lobo dictador tiene sus mañas. La oposición tiene que madurar y no dejarse arrastrar por pasiones transitorias, como el enfrentamiento con la Iglesia Católica, los mezquinos intereses del Gobierno español, incluso del posible canje de Gerardo Hernández por Alan P. Gross y la liberación de los otros espías cubanos presos en Estados Unidos. La verdadera democracia en Cuba está en manos de los propios cubanos, no en la posición y actitud de los gobiernos extranjeros.
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Aunque Fidel Castro se declara públicamente como libre de prejuicios homosexuales y Mariela Castro hace honor a su padre en defensa de ellos internacionalmente, la homofobia en Cuba es un problema institucional de la administración política del Estado. La Constitución cubana establece que el Partido Comunista es el Organo Rector de la Sociedad. Entonces, lo primero que se debe hacer para combatir la homofobia es cambiar los Estatutos del Partido Comunista de Cuba, para que dé cabida a los homosexuales, porque al no ser admitiditos en sus filas, por consiguiente son marginados y discriminados. Aunque el integrante del grupo de respuesta rápida en la rama cibernética, que opera bajo el seudónimo de Manuel Mulet Jiménez, afirma: “1- …, ahora por tal de estar en contra del gobierno, tratan de estar de acuerdo con los m... Uds. saben bien que dentro de las filas del PCC y de la UJC hay m... y t… a tutiplén, así que ¿Cuál es el problema ahora?” No sabemos a cuáles de ellos se refiere, si este agente tiene algún caso en particular.

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