
Angélica Mora
Nueva York
Apuntes de una Periodista
La senadora colombiana Piedad Córdoba, llegó este miércoles a La Habana para entrevistarse con Fidel Castro y "dialogar sobre iniciativas de paz en el país andino", informó la propia legisladora.
"Ya llegué a Cuba. Estoy estudiando y leyendo mucho para el encuentro con el comandante Fidel Castro", señaló a través de la red social Twitter.
Ahora ¿qué es lo que tiene que estudiar? ¿Un curso rápido de cómo entender la Demencia Senil?
Será.
Por otra parte, no me explico todo este protagonismo y actividad demencial del ex Coma Andante, quien ahora enunciará directamente a la senadora colombiana los puntos de aproximación de la guerra nuclear .
De todas formas, la "turbantada" señora llega justo para cantarle el Cumpleaños Feliz al Dictador I y recibirá -como recompensa a su esfuerzo- una copia dedicada de puño y letra de "La Victoria Estratégica" el libro autobiográfico del Máximo Líder, quien sobrevive de los recuerdos de la Sierra Maestra, porque otros no tiene.
También "Piedad no tiene Piedad" y viene a complotar con el resto de la Cúpula gobernante cubana la manera de aserrucharle el piso... o por lo menos movérselo bastante, al nuevo Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.
Asimismo, recibirá consejos de cómo salir del lío de las acusaciones de la amistad que tiene con la guerrilla ella y su pana, Hugo Chávez.
La nueva situación de Colombia les preocupa a todos los componentes del Eje Cubazuela, en especial a esta senadora, que siempre se ha destacado por su proselitismo rojo-rojito.
Mientras tanto, se supo en Caracas que la multitud que recibió a Chávez en Colombia era venezolana y ¡había viajado con él en el avión!
Quien haya visto su llegada a Santa Marta, a través de la cadena Telesur, pensará que en Colombia el mandatario goza de una tremenda popularidad:
"Una multitud recibe al Jefe del Estado venezolano", indicaba el titular que acompañaba a las imágenes donde Chávez aparecía saludando a grupos de "vecinos" en la ruta que conduce del aeropuerto a la Quinta San Pedro Alejandrino.
La caravana oficial se detuvo y un sonriente Chávez, que vestía una campera de la bandera venezolana, se bajó para repartir besos, levantar en alto a un bebé y estrechar manos ante las cámaras de televisión.
Pero no era gente del lugar, sino venezolanos que habían viajado con él en el avión presidencial desde Caracas, según se desprende de un informe del diario El Mundo, de España.
Otro aspecto más de engaños que une a las dos naciones.
Total "son la misma cosa", como exclamó Raúl Castro, en su último viaje a Caracas muy alborozado con la idea.
(Más excentricidades chavescas en el próximo Apunte).
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