Saturday, August 14, 2010

LO QUE ME ARREBATÓ EL CASTRISMO

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Agustín Miranda Rodríguez

Transcurría el año 1965. Mi hogar era verdaderamente un infierno,el sistema social imperante(La Revolucion Cubana) había llevado al seno de mi familia su principio más preciado;”Divide y Venceras”,las peleas eran constantes,mi padre no quería bajo ningun concepto que se me enseñaran las doctrinas y enseñanzas biblicas de los Testigos de Jehova,y mi madre y abuela materna insistian en hacerlo,por lo que mi casa era un campo de batalla en el que yo era el centro de la disputa.
En el mes de abril de ese año,en el acto de conmemoracion del ataque a Playa Giron,el tirano,en sus largas y empnzoñadas alocuciones al pueblo de Cuba,declaró oficialmente a los Testigos de Jehova enemigos de la revolución,y los acusó de ser agentes de la CIA(Central de Inteligencia Americana).
La cacería de brujas contra los Testigos de Jehova y sus seguidores no se hizo esperar. Fueron expropiadas todas las propiedades de esta organización religiosa,incluyendo sus salones de reunion,y se les prohibió reunirse en un número mayor de seis personas,so pena de ser encarcelados bajo cargos de conspiración contra revolucion,así como se proscribio su predicación de la palabra de Dios en todo el territorio nacional.
Tambien se prohibió la publicación y distribución de sus revistas quincenales “La Atalaya y Despertad”,conjuntamente con toda la literatura que esta institución religiosa publicaba en apoyo de su campaña de predicación mundial.
El recién creado Comité Central del Partido Comunista de Cuba,único partido político que el dictador permitía en la isla,creó el Departamento de Asuntos Religiosos,y a su vez,éste,ordenó a su policía política controlar y perseguir a los “Dirigentes y Lideres de los Testigos de Jehova”.
Este Departamento de la policía política que se encargó de perseguir y reprimir a los Testigos de Jehova se llamó “Lacra social”y en la Region de Guanabacoa mi padre fue uno de sus principales colaboradores, lo que acrecentó más aún las diferencias y contiendas en el seno de mi familia.
Muchas veces me he preguntado por que mi madre soportó estoicamente esta situación y no se divorció de mi padre. La única explicación que encuentro para esta permanencia a su lado además de estar enamorada de el, su primer y unico novio, fue su firme fe religiosay sus principios biblicos,que en su religión sólo aceptan la idea del divorcio por razones de verdadero peso,como la infidelidad,por ejemploy aun así,le permite a los implicados decidir el perdon de la falta,en aras de preservar esa sagrada institucion social creada por Dios que es la Familia. Verdaderamente mi madre debía haber tenido una firme y sólida fe,ya que mi padre se convirtió, por obra y gracia de la revolución y de las estrictas orientaciones de su Máximo Líder,en un perseguidor acérrimo de sus ex compañeros de religión y de ella misma,(mi madre)pero permaneció siendo su esposa.

Llegó el inicio de mi primer curso escolar,y comenzó mi calvario,ya que mi padre insistia en que fuera Pionero,y mi madre se negaba a que usara los simbolos de esta organizacion infantil Castrista(Pañoleta blanca y azul),ya que según sus creencias,usar estos símbolos, así como saludar la bandera y cantar el himno Nacional,era rendir tributo a algo más que a Dios,sinceramente aquella contienda me afectó de manera singular, ya que no comprendia a mi corta edad los verdaderos motivos de aquellas peleas,y de los exabrutos de mi padre.
Recuerdo todas estas cosas con verdadero pesar,ya que mi padre,como proveedor para el hogar era ejemplar,pero su actitud hostil y agria,tratando de imponer su voluntad a la imagen y semejanza del regimen castrista,(por la accion de la fuerza bruta) empañaba sobremanera la imagen que de él yo me hacía.
Sus actividades al frente de los CDR en la zona 25 de Guanabacoa, lo mantenían alejado de casa,y apenas lo veía los Domingos en la tarde,pero yo deseaba que ese día nunca llegara,ya que lejos de horas de disfrute, eran de agonía por las constantes e intensas peleas,tanto con mi abuela materna como con mi madre.
Al final mi padre logro imponer su voluntad y el cuatro de abril de 1965 fui iniciado como pionero,aquella pañoleta azul y blanca era un símbolo de triunfo para mi padre,y una ofensa para mi madre y para mi una verdadera tragedia, pues por un lado me agradaba que mi padre se sintiera orgulloso de su primogénito, pero me golpeaba sobre manera la tristeza reflejada en los ojos pardos de mi pobre madre,al verme en mi cuello aquel símbolo que para sus creeencias,eran rendirle tributo a algo terrenal por encima de el Creador de todas las cosas. Hoy comprendo,que ambas posiciones,la de mi padre y mi madre,se debían a esa enconada obstinacion del sistema de dividir y aplastar a quien no pensaba como el sistema quería que sus ciudadanos pensaran,y que en una sociedad libre y plural,aquello no hubiera sucedido jamás,pero en aquella época,mi corta edad me impedía comprender a ciencia cierta quien era culpable y quien inocente,y confieso que en ocasiones en mi infantil inocencia,daba la razón a mi padre,pues no veia nada de malo en usar una pañoleta y asistir a paseos y actividades pioneriles,y en otras pues concordaba con mi madre,ya que las enseñanzas bíblicas y los buenos modales me hacian ser un mejor niño,disciplinado y respetuoso.
Eso traia a mi mente un conflicto tal,que terminó por afectar mi rendimiento escolar,y mi conducta en general,por lo que al ingresar al 3er grado debido a trastornos en mi conducta,ya que lo mismo era un niño disciplinado en extremo,que al otro día llegaba con agresividad hacia mis compañeros y maestros,fui remitido a una escuela especial para niños con trastornos de conducta.
Mi madre al ver las consecuencias de estas disputas familiares en mí,y en mis dos hermanos menores,cedió por completoy dejó de participar en sus actividades religiosas y se incorporó a las actividades de padres en mi nueva escuela. Incluso se hizo miembro de los CDR,llegando a ser la presidenta del consejo de padres de mi escuela. Para ella,su única prioridad era yo,y mis dos hermanos menores, que a esas alturas ya asistían uno(varon)al 2do grado,y otra(hembra)al pre escolar.
Al cesar las peleas por asuntos de la religión,y mejorar ostensiblemente las relaciones de mis padres,aparentemente todo volvió a la normalidad en mi vida,por lo que al concluir el cuarto grado regresé a una escuela de enseñanza regular en mi barrio.
Solo que las tareas de la Revolucion mantenían tan ocupado y alejado a mi padre de casa,que apenas si lo veiamos un par de veces en la semana, por lo que Mami tuvo que asumir ambas posiciones;(mamá y papá´).
Entonces, concluyendo, el castrismo,además de provocar trastornos psicológicos en mi infancia, me arrebató a mi padre cuando mas lo necesitaba,pero no fue solo eso lo que me arrebató, fue mucho,pero mucho más, pero eso se los contaré en los próximos capítulos.

(continuará)

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