
Los iraquíes observaron con incertidumbre el jueves la salida de la última brigada de combate de EEUU de Irak, donde la violencia ha aumentado en las últimas semanas.
En el país permanecerán 50,000 soldados estadounidenses para labores de adiestramiento.
"¿Y ahora qué?". Eso es lo que se preguntan muchos ciudadanos iraquíes después de que el último batallón de combate estadounidense entrara en el vecino Kuwait, procedente de Irak.
"Los últimos efectivos cruzaron la frontera alrededor de las 6:30 a.m.", informó el teniente coronel Eric Bloom, portavoz militar estadounidense, casi siete años y medio después de la invasión liderada por Washington y tras la muerte de centenares de miles de personas.
"Es la última brigada de combate, lo que no quiere decir que no hay más tropas de combate en Irak'', agregó el portavoz.
"Les quedan todavía algunos días para limpiar y preparar los equipos, alistarlos para el envío y luego partirán'' hacia EEUU, añadió Bloom.
En total tomó dos días para que los 360 vehículos y 1,200 soldados viajaran hasta la frontera desde Camp Liberty, en las afueras de Bagdad, y Camp Taji, al norte de la capital. Otros 4,000 soldados habían ya dejado el país en avión.
En las últimas semanas, la violencia en Irak se ha recrudecido con un aumento de los atentados, como el de hace dos días en un centro de reclutamiento del ejército iraquí en Bagdad, que causó casi medio centenar de muertos, en uno de los ataques más letales en lo que va de año.
Para el experto en grupos armados Nazem Al Yaburi, las fuerzas armadas iraquíes están mal equipadas porque una gran parte del dinero que el ejército recibió para invertir en armamento se perdió por culpa de "la corrupción financiera y administrativa''.
A ello se suma "la debilidad'' de los dirigentes castrenses porque hay una confusión entre la aplicación del sistema estadounidense, en el que se basó la construcción del nuevo ejército, con los procedimientos utilizados durante la época del fallecido dictador Saddam Hussein, subrayó Al Yaburi.
Coincidiendo con el repliegue, el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, y el nuevo embajador de EEUU en Bagdad, James Jeffrey, que presentó ayer sus credenciales, se entrevistaron el jueves en la capital, según un comunicado de la oficina del jefe de gobierno saliente.
En la cita, Al Maliki destacó la importancia de "reforzar los lazos entre Irak y EEUU, y reactivar el acuerdo marco estratégico en todos los campos para desarrollar los lazos comunes''.
Al Maliki se refería al pacto de seguridad firmado en diciembre del 2008 entre ambos países que estipula la retirada total estadounidense para finales del 2011.
Jeffrey, por su parte, reiteró el respaldo de EEUU al proceso político y democrático y a los partidos de Irak en sus esfuerzos para formar un nuevo Ejecutivo, cuya creación lleva paralizada desde los comicios del pasado 7 de marzo por falta de consenso entre las distintas coaliciones.
Pese a la retirada del jueves, ni la Casa Blanca ni el Pentágono han dado por el momento finalizada la misión de combate en Irak, fijada para el próximo 31 de agosto.
Para disipar los temores, el gobierno iraquí afirmó el jueves que las fuerzas de seguridad nacionales son capaces de asumir todas las misiones.
En declaraciones a la prensa, el portavoz del ejecutivo iraquí, Ali Al Dabag, explicó que el repliegue estadounidense se llevó a cabo con la planificación de ambos gobiernos y subrayó que los cuerpos de seguridad de Irak son suficientes para afrontar los desafíos futuros.
"Hemos optado por asumir la misión de mantener la seguridad del país nosotros solos, sin la necesidad de ayuda de tropas extranjeras'', subrayó el portavoz.
Sin embargo, el pasado día 11, el jefe del Estado Mayor iraquí, general Babakar Zibari, reconoció que el ejército no estaba preparado para asumir todas las misiones y que no estaría consolidado hasta el 2020.
El capitán Russell Varnado del Camp Arifjan, una base 70 kilómetros al sur de Kuwait, indicó que las tropas se preparaban para regresar a casa "pronto'', sin precisar la fecha.
Kuwait alberga en el desierto cercano a la frontera iraquí varios campamentos militares estadounidenses y una base naval, que fueron utilizados durante la invasión a Irak en el 2003.
Unos 56,000 soldados estadounidenses continúan en Irak, aunque esa cifra disminuirá a 50,000 antes del 1ro. de septiembre.
En ese momento, Washington dará por terminada la misión de combate y pasará al entrenamiento y asesoramiento de las tropas iraquíes. La misión estadounidense cambiará entonces el nombre de Operación Libertad Iraquí por Operación Nuevo Amanecer.
Los 6,000 soldados restantes están dispersos por todo el país, precisó la capitana Sarah Baumgardner, portavoz del Ejército.
Según el diario The New York Times, el Departamento de Estado duplicará la cantidad de efectivos de seguridad privada en Irak, a 7,000 agentes. Ese personal tendrá la misión de asegurar la protección de cinco fuertes, cuya seguridad era responsabilidad de las tropas de combate.
Los 50,000 militares norteamericanos que queden deberán abandonar el país a finales del 2011 en virtud de un acuerdo concluido por ambos países en noviembre del 2008.
El portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, señaló a MSNBC que se trataba de un "momento histórico'', aunque subrayó que el compromiso de Washington en Irak era sólido y a largo plazo.
"No es el fin de algo, sino una transición hacia algo diferente'', indicó Crowley, en momentos en que la cadena mostraba las imágenes de vehículos blindados cruzando la frontera.
El conflicto iraquí, que ha costado la vida a 4,400 estadounidenses y $1 billón, ha tenido "un costo elevado'', añadió.
El portavoz del gobierno iraquí, Ali al Dabbagh, sostuvo el jueves que "las fuerzas de seguridad iraquíes están suficientemente preparadas para afrontar la amenaza'' de la violencia.
"Debíamos elegir entre tener una presencia militar extranjera a largo plazo en nuestro suelo, o hacer el trabajo nosotros mismos. Hemos elegido hacer el trabajo con nuestras propias fuerzas'', agregó.
La población iraquí coincide con Zebari, el jefe del Estado Mayor iraquí, porque duda de la capacidad de las fuerzas de Irak para brindarles protección en un país enfrentado a una violencia persistente.
La retirada ocurre en momentos en que Irak atraviesa una profunda crisis política debido a que, cinco meses después de las elecciones legislativas, los dos principales partidos políticos no han logrado ponerse de acuerdo para formar un nuevo gobierno.
0 comments:
Post a Comment