Jueves, julio 08, 2010
BLOG ORLANDO ZAPATA TAMAYO
OZT
* Nuestra campaña condena y rechaza enérgicamente la vinculación de la excarcelaciones de los presos políticos a su deportación, la carnada y el anzuelo que se le ofrece al movimiento democrático cubano.
* Sólo una excarcelación sin destierro, consumada, no anunciada, y con garantías firmes para el ejercicio y defensa de los derechos humanos merece una revisión de la Posición Común o cualquier otro cambio significativo en la política hacia Cuba de los gobiernos democráticos.
El Arzobispado de La Habana anunció ayer la inminente excarcelación y destierro de cinco presos políticos del llamado “Grupo de los 75” y la intención del gobierno cubano de excarcelar a otros 47 en los próximos meses. La perspectiva de que salgan estos cubanos honrados y perfectamente inocentes de las prisiones horrendas en donde han dejado salud y buena parte de sus vidas nos debe alegrar a todos; por ellos, por sus familias, por sus seres queridos. Ésta es una victoria de todos los que hemos abogado por ellos y guarda un vínculo especial con el sacrificio supremo de Orlando Zapata Tamayo.
No fue el nombre de Orlando Zapata Tamayo, sin embargo, lo que destacaban ayer los titulares de prensa tras anunciarse la noticia de las excarcelaciones, sino la “mediación de la Iglesia” y la visita a la isla del canciller español Miguel Ángel Moratinos. Sin disminuir el papel que ellos han jugado en esto, es sólo justo recordar que la política de España hacia Cuba no ha cambiado en lo absoluto durante los últimos años; tampoco las posiciones y actitudes de la jerarquía católica cubana ni las del propio régimen, que mantiene vigente un código penal draconiano, arbitrario e ilegítimo que permite seguir encarcelando a los cubanos por motivos de opinión. El único factor novedoso con repercusiones políticas en la realidad cubana durante el año que transcurre fue la muerte en huelga de hambre de Orlando Zapata Tamayo el pasado 23 de febrero y la intensa ola solidaria con los presos políticos y de condena al castrismo que esa muerte generó. Es imposible olvidar o permitir la ocultación oportunista de este hecho.
El sacrificio de Zapata inspiró la huelga de hambre de Guillermo Fariñas y dio un segundo aire a las marchas de las Damas de Blanco; provocó las condenas al régimen de La Habana de la Unión Europea y de varios gobiernos y parlamentos democráticos; unió, reactivó y renovó a la disidencia interna; movilizó a miles de exiliados cubanos a organizar marchas y protestas por la libertad de su país alrededor del mundo; generó intensas campañas de alcance local o global como nuestra propia #OZT: Yo acuso al gobierno cubano, donde decenas de miles de personas de algo más de cien países, entre ellas personalidades notables de todas las tendencias políticas y afinidades ideológicas, se han pronunciado abiertamente por la libertad de los presos políticos y el respeto a los derechos humanos en Cuba.
La unidad de propósito de los demócratas cubanos y el pronunciamiento firme, solidario y consecuente de la comunidad internacional por la liberación de los presos políticos y el respeto a los derechos humanos en Cuba ha sido el factor decisivo en las excarcelaciones anunciadas ayer. La extensión y el carácter de esas excarcelaciones dependerán igualmente de nuestra capacidad para preservar y fortalecer esa unidad de propósito y esa actitud solidaria de las sociedades civiles y los gobiernos democráticos alrededor del mundo.
La deportación de opositores excarcelados, tal y como ha sido anunciada por el canciller español, es un retroceso evidente en “el proceso de transición hacia una democracia pluralista y el respeto de los derechos humanos y libertades fundamentales” que establece como objetivo primordial la Posición Común hacia Cuba de la Unión Europea. El destierro masivo de estos opositores privaría a la transición de sus principales actores. Sólo una excarcelación sin destierro, consumada, no anunciada, y con garantías firmes para el ejercicio y defensa de los derechos humanos merece una reevaluación de la Posición Común o cualquier otro cambio significativo en la política hacia Cuba de los gobiernos democráticos.
Nuestra campaña condena y rechaza enérgicamente la vinculación de la excarcelaciones de los presos políticos a su deportación, la carnada y el anzuelo que se le ofrece al movimiento democrático cubano, y que no vamos a morder. Exigimos igualmente que las excarcelaciones incluyan a todos los presos políticos, a todas aquellas personas que cumplen prisión en Cuba por su oposición pacífica al Gobierno cubano o por ejercer derechos como la libertad de prensa, de expresión, de reunión, de asociación y movimiento, violados y castigados por las prácticas y leyes de la dictadura cubana. Mientras esto no se logre, continuará nuestra campaña.
La invitación a firmar la Declaración de #OZT continúa abierta a todos. Nuestra primera entrega de firmas en las sedes oficiales del gobierno cubano tendrá lugar, sin falta, este 23 de julio.
El gobierno dosifica las excarcelación de los presos políticos para comprar con ellos el fin de la Posición Común europea, afirma Carlos Payá.
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