
Angélica Mora
Nueva York
Apuntes de una periodista
El activismo del doctor Oscar Elías Biscet lo conozco desde hace años y está ubicado, lejano como mis memorias, cuando estaba en Radio Martí.
Era a fines de la década de los 80 y las autoridades cubanas mandaban exparcir el rumor que el doctor estaba loco porque un día, motivado por su conciencia, se declaró en huelga de hambre en una plaza de la Habana.
El doctor protestaba por los abortos que las cubanas se hacían y que él consideraba un crímen, porque se privaba de la vida a un ser humano.
Cuando pensó que había llamado la atención sobre el tema, el doctor regresó a su hogar y fue
allí donde lo entrevisté por teléfono sobre los motivos de su ayuno.
"Mi causa, me dijo, es el derecho a la vida"... y ha dado la suya enterrado en prisión donde hoy se encuentra y desde donde informa a través de su esposa Elsa Morejon que rehusa salir de Cuba cuando lo excarcelen.
El Dr Biscet ha sido encarcelado varias veces, la última vez en el 2002 y condenado a 25 años de prisión.
Su esposa Elsa Morejon escribió:
El Dr. Oscar Elías Biscet, quien se encuentra injustamente encarcelado y sancionado a 25 años de prisión en condiciones infrahumanas, por defender pacíficamente el derecho a la vida y a la libertad del pueblo cubano. El documento fue reafirmado y legado por él en los escasos días que vio el sol en noviembre 2002, antes de regresar al presidio donde ha estado desde entonces.
Por negarse a renunciar a estos principios, el Dr. Biscet ha sido sometido a castigos psicológicos y físicos en un calabozo soterrado sin visitas familiares y obligado a convivir con un recluso sancionado por asesinato y lesiones.
“La justicia engrandece a una nación, el pecado es la ruina de los pueblos”. Proverbios 14,34. Licenciada Elsa Morejón, esposa del Dr. Oscar Elías Biscet, y miembro de la Junta Directiva de la Fundación Lawton de Derechos Humanos.
Declaración de Principios del Dr- Oscar Elías Biscet:
1. Exigimos la libertad incondicional del pueblo cubano, bajo un sistema de gobierno multipartidista electo democráticamente a todos sus niveles y con garantías al derecho de expresión para todos, incluyendo la desvinculación del gobierno de los medios de comunicación del país.
2, La derogación de la ilegítima constitución de 1976 y el establecimiento de una Asamblea Constituyente soberana que elabore enmiendas a la constitución democrática de 1940, incluyendo la adhesión absoluta de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, y la abolición de la pena de muerte.
3. El establecimiento de un estado de derecho que garantice la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, sin distinción de razas, sexo, etnia, religión o creencia, poniéndose fin al sistema de opresión y “apartheid” establecido bajo el régimen actual.
4. La disolución de todos los organismos de carácter político y propagandístico represivo, creados por el régimen actual desde enero de 1959.
5. Amnistía incondicional e inmediata a todos los presos políticos.
6. Libre acceso a los cubanos y a sus hijos radicados en el exterior a entrar y salir del país con los mismos derechos ciudadanos de los que residen en el.
7. El compromiso de costear un sistema de educación gratuita de primer orden, sin orientación política, así como un sistema básico de salud sólido al alcance de los más necesitados.
8. El reconocimiento de la propiedad privada y la libre empresa como el principal pilar para fomentar el bienestar económico del país junto con la garantía plena a los trabajadores de organizar sindicatos independientes que promuevan sus mejores intereses colectivos.
9. La reestructuración de las fuerzas armadas y su estricta desvinculación de las actividades y responsabilidades políticas y económicas del país.
10. Una vez establecida la democracia, abogar por la eliminación del embargo comercial norteamericano y por la apertura a la asistencia económica desde el exterior, hasta que Cuba pueda establecer la base para su recuperación económica.
CARTA DEL DR. OSCAR ELIAS BISCET DESDE LA CARCEL REITERANDO SUS PRINCIPIOS
Carta del Dr. Oscar Elías Biscet desde una cárcel cubana: Junio 1ro., 2003: Estoy en la cárcel Kilo Cinco y Medio de máximo rigor en la provincia de Pinar del Río. Aquí me trajeron el 23 de abril junto a tres disidentes: Héctor Palacios, Pepito y Nelson Molinet. Llegamos alrededor de las cinco de la tarde. Fuimos trasladados desde Villa Marisa, cuartel de la policía política cubana, en un van y custodiados por dos carros del G-2 cubanos desde ciudad de La Habana. Desde un inicio me he negado a usar el uniforme de preso porque lesiona mi dignidad de ciudadano inocente, además, no acepto el título de “mercenario” que nos quieren imponer como tampoco acepto el falso juicio dirigido por Torquemada.
Ante estos alegatos y la no cooperación pacífica mía, los guardias allí presentes procedieron a desnudarme por la fuerza y ponerme el uniforme de recluso en contra de mi voluntad, aunque debo aclarar que no me golpearon físicamente. Posteriormente, me quitaron todas mis pertenencias incluyendo mi ropa interior y me condujeron hasta una celda oscura y sucia donde la única ventilación que recibía era hollín y humo de petróleo de la cocina de la cárcel. Inmediatamente me quité la camisa del uniforme de recluso.
En dicha celda estuve hasta el 29 de mayo con dos reclusos asesinos y peligrosos frente a mí. Tuve la necesidad de permanecer con el short del uniforme pues siempre he sido un hombre correcto y jamás estaría desnudo en la publicidad. Estaba desorientado en el tiempo sin leer y sin escribir. Solo estaba ubicado en lugar y espacio. La presión la tuve alta. Lo sabía al tomarme el pulso y porque las encías me sangraron. Ahora estoy aislado en una celda pequeña con condiciones mínimas pero mejor pues el sol entra y no el humo de petróleo de la cocina. Estoy más tranquilo ahora y los golpes en la puerta y los gritos de los reos son aislados. Llevo varios días durmiendo en la losa de cemento, ya estoy acostumbrándome. Creo que no pediré más el colchón.
El primer aseo lo recibí el 28 de mayo. Las cartas y las fotos de mi familia, incluyendo las pertenencias que traje, todavía no me las han entregado. Hoy, un oficial de la Seguridad del Estado me informó que podía escribir a mi familia y, al parecer, va a ordenar me den mis pertenencias. Creo no, les aseguro que más que una tortura fue estar 37 días en el infierno pero Dios nunca me abandonó ya que me envió hace unos días su palabra: una Biblia, mediante un reo. En estos momentos no recibo periódico alguno ni me permiten tener radio ni ver televisión. No tengo noticia alguna de lo que sucede en mi país y en el mundo. Me han obligado a no ver a mi familia. Estoy incomunicado pero, les puedo asegurar que en mi mente y mi corazón siempre estuvo y está con mi familia, especialmente mi esposa Elsa Morejón, púes he tenido noticias de sus frecuentes viajes aquí a la prisión y con las dignidad que ha reclamado sus derechos.
A mis hermanos en el exilio, a la comunidad internacional y al pueblo cubano les digo que me siento secuestrado solo por defender el derecho a la vida y el derecho de todos los cubanos a vivir en libertad. Recuerden que nunca traicionaré una causa justa: la de los derechos humanos. Por favor, no me lo pidan. Mi inspiración está viva.
Dios y los grandes maestros de la violencia, presentes hoy más que nunca. Como dijera Martin Luther King: “Si un pueblo es capaz de encontrar entre sus filas un 5% de sus hombres dispuestos a ir voluntariamente a la cárcel por una causa que ellos consideran justa entonces no habrá obstáculo que pueda detenerlo”.
Un abrazo y que Dios les bendiga a todos, Dr. Oscar Elías Biscet González.
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