
ACTUALIZACION
Por JORGE SAINZ
The Associated Press
MADRID -- Probablemente no era lo que soñaban, pero empezar una vida desde cero cuesta mucho. El primer grupo de siete disidentes cubanos excarcelados que aterrizaron el martes en España afronta un futuro incierto.
Nada más llegar, se encontraron lejos del paraíso.
Fueron alojados en un hotel de las afueras de Madrid, en el corazón de un barrio obrero sin rastro de la bulliciosa vida de la capital española. Ni comercios, ni tiendas alrededor. En habitaciones de tres y cuatro camas recalentadas por el sol del verano y un baño compartido con apenas dos duchas en cada planta.
"Me siento un poco extraño", dijo en una entrevista exclusiva con la AP Lester González, uno de los siete disidentes. "Ya nos explicaron que estaríamos sólo tres días aquí. Es un poco incómodo".
El gobierno español, en colaboración con la Cruz Roja y otras organizaciones sociales, se encargó de gestionar el alojamiento del grupo y sus familiares, unos 35 en total, según explicó Elena Larrinaga, presidenta de la Federación Española de Asociaciaciones Cubanas.
"El cambio es brusco; estamos un poco nerviosos, un poco alterados", reconoció a la AP Omar Ruiz, otro de los disidentes liberados. "Estoy un poco sorprendido con el hotel. Sólo hay un baño. No es fácil, pero es mejor que la cárcel".
"El preso político que se queje de esto (el hotel), lo mando fusilar. Yo en la cárcel no tenía ventanas y tenía un nylon en la cabeza donde pasaban las aguas fecales", añadió el periodista Ricardo González.
De momento, el grupo recibe alojamiento y comida, mientras se resuelve su situación legal en España. El sistema de seguridad social se hace cargo de sus tratamientos y necesidades sanitarias, así como de la educación de los más pequeños. Pero los siete han llegado como inmigrantes y no como refugiados políticos, por lo que se deben tramitar sus permisos de trabajo y residencia.
En teoría, son libres para viajar, siempre que cumplan con los requisitos exigidos por la legislación vigente en cada caso. Omar Ruiz, por ejemplo, quiere salir cuanto antes a Miami, donde reside la familia de su esposa.
"Queremos pasar a Estados Unidos lo antes posible", comentó Ruiz. "Habían comentado que habría alguien de la embajada de (Estados Unidos), pero de momento no se nos ha ofrecido esa oportunidad".
El resto no lo tienen tan claro. Han abandonado Cuba casi sin ropa y sin dinero. Con lo puesto, un par de maletas y sin pasar por casa tras abandonar la cárcel. España ya no parece un país de grandes oportunidades, pues está sumido en una grave crisis económica y con una tasa de desempleo que supera el 20%.
"Veremos lo que vamos a hacer", comentó Lester González, todavía muy indeciso de cara al futuro.
"Hay que tener aspiraciones de trabajar. Yo aspiro a encontrar trabajo", añadió Ricardo González, de 60 años.
Los siete excarcelados llegaron el martes a Madrid en dos vuelos diferentes y se espera que el miércoles lleguen otros cuatro liberados desde La Habana. Todos ellos forman parte del grupo de 52 disidentes cubanos que serán excarcelados en virtud de los acuerdos alcanzados entre el gobierno y la Iglesia católica cubana.
El gobierno español, como mediador, se ha ofrecido a acoger a varios de ellos.
Los 52 disidentes integraban el "Grupo de los 75", los cuales fueron arrestados y enviados a los tribunales en el 2003 bajo cargos de recibir dinero y orientación del gobierno de Estados Unidos y sus aliados para destruir a la revolución cubana. Una veintena quedó en libertad a lo largo de estos años debido a problemas de salud.
Disidentes cubanos en España: No tenemos nada que celebrar
Por JORGE SAINZ
Dos nuevos ex presos cubanos aterrizaron el miércoles en España, mientras los primeros siete disidentes comenzaban en Madrid una nueva vida sin tener la certeza de si seguirán en Europa o Estados Unidos.
"No tenemos nada que celebrar, mientras uno solo de nuestros hermanos esté en prisión", dijo a la AP Pablo Pacheco, uno de los liberados el martes. "Hemos tenido horas muy intensas, pero muy productivas, dando un mensaje de esperanza y de reconciliación a todos los cubanos".
Normando Hernández, de 40 años, y Omar Rodríguez, 45, se sumaron al grupo de siete liberados al arribar a Madrid procedentes de La Habana. Aunque se esperaba que Luis Milán aterrizase junto a sus compañeros, finalmente se quedó en tierra debido a una repentina enfermedad de su hijo, según informó el gobierno.
La madre de Hernández, Blanca González, viajó desde Miami para reencontrarse en Madrid con su hijo, al que no veía desde hacía ocho años.
"Desde que yo salí de Cuba no veía a mi hijo. Estoy muy tensa, muy nerviosa, muy emocionada", dijo González tras fundirse entre lágrimas en un largo abrazo con su familia.
"Acabo de encontrarme con mi adorada madre. Ha sido muy emotivo todo", explicó Hernández. "Me encuentro destruido, emocionalmente y físicamente también. Esto ha sido terrible, no se lo deseo a ningún ser humano en la vida".
Rodríguez, por su parte, quiso acordarse de Orlando Zapata, fallecido en febrero tras una huelga de hambre, y de todos los que, dijo, "murieron por la libertad".
"Me siento bien, pero emocionalmente siempre he estado bien", afirmó. "Todo ha sido muy chocante. El futuro siempre lo pensé en Cuba y no en el destierro".
Ya son nueve los disidentes que, junto con sus familiares, unas 45 personas en total, se encuentran en la capital española. Todos ellos son parte de los 52 presos políticos del llamado "Grupo de los 75", arrestados en 2003, que Cuba se comprometió a liberar en virtud del acuerdo entre el gobierno y la Iglesia Católica de la isla.
El gobierno español, como acompañante de este diálogo, se ofreció a acoger a los que deseasen abandonar Cuba y unos 20 podrían llegar al país en las próximas semanas.
Las primeras 24 horas de los exiliados en España no han sido probablemente las soñadas, ya que las pasaron en un hotel de la periferia de Madrid, en el corazón de un barrio obrero sin tiendas ni comercios alrededor.
"Tenemos que aprender a vivir en libertad. Nos hemos sentido un poco extraños al llegar. Creo que tenemos que adaptarnos", comentó Julio César Gálvez.
A pesar de las incomodidades, los siete han paseado por las calles de la ciudad y han comprobado el eco que su llegada a España ha tenido en las portadas de casi todos los diarios españoles, incluso compitiendo con la resaca del Mundial conquistado por la selección española de fútbol.
"Estamos tratando de presentar al mundo el verdadero rostro de lo que sucede en nuestro país", dijo José Luis García Paneque, otro de los liberados. "Este es el primer paso para un cambio en Cuba".
En virtud de un protocolo suscrito con el Ministerio de Exteriores español, las organizaciones Cruz Roja, Comisión Española de Ayuda al Refugiado y Asociación Comisión Católica Española de Migración se van a encargar de darles atención médica, manutención y alojamiento a las siete familias llegadas a España. También intentarán encontrarles trabajo -no necesariamente en Madrid- en un país castigado por la crisis económica y una tasa de desempleo superior al 20%.
"Lo que vamos a proporcionar son medidas de apoyo, que van desde alojamiento, manutención, apoyo psicosocial y luego un acompañamiento en todo lo que es integración social y laboral", señaló a la AP Teresa de la Peña, portavoz de Cruz Roja. "Estas personas acaban de llegar y estamos tomando contacto. Poco a poco iremos viendo cómo vamos dando respuestas a sus demandas".
La mayoría de los disidentes todavía no sabe qué va a hacer o cómo va a empezar de cero una nueva vida, salvo Omar Ruiz, quien expresó a AP su voluntad de viajar a Estados Unidos y reencontrarse en Miami con la familia de su esposa.
Katie Ortiz, una portavoz de la embajada de Estados Unidos en España, explicó que cualquier ciudadano en España puede solicitar una visa, pero declinó comentar sobre el caso concreto de los cubanos, que fueron enviados a España como inmigrantes legales y no como refugiados políticos.
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Llegaron a España otros dos ex presos políticos liberados por el gobierno cubano
Miércoles, 14 de Julio de 2010 09:32 AFP - Madrid - España
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Dos ex prisioneros políticos cubanos llegaron este miércoles al aeropuerto de Madrid, sumándose a los siete llegados la víspera, indicó a la AFP una fuente del ministerio español de Asuntos Exteriores. Se trata de los periodistas Normando Hernández, de 40 años, y Omar Rodríguez, de 44. Ambos llegaron al aeropuerto madrileño de Barajas hacia las 14H00 locales (12H00 GMT) en un vuelo comercial de Iberia acompañados de 13 familiares, añadió la fuente. Los dos se añaden a los siete ex prisioneros políticos que llegaron el martes a Madrid, primer grupo de los 52 que el gobierno cubano decidió liberar.
Está previsto que el jueves lleguen a España otros dos ex presos, Luis Milán, de 40 años, y Mijail Bárzaga, de 43, según la fuente.
El presidente del Gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, subrayó este miércoles en el Congreso de los Diputados la "influencia" del Ejecutivo español en la decisión de las autoridades comunistas cubanas de liberar a 52 prisioneros políticos. "Ayer mismo se ha hecho palpable nuestra influencia para que un grupo de ciudadanos cubanos disfruten, en nuestro suelo, su propia libertad", señaló ante los diputados durante su discurso en el Debate anual sobre el Estado de la Nación.
La Habana anunció estas liberaciones el miércoles pasado, durante la visita a Cuba del ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, quien medió ante el régimen junto con la iglesia católica cubana para la liberación de disidentes.
Moratinos aseguró el martes que, con estas liberaciones, "el escenario que se abre en Cuba (...) implica una nueva voluntad del gobierno cubano" de "cerrar de forma definitiva la liberación de presos políticos" y de avanzar "en materia de reformas económicas y sociales".
Se trata además de "una oportunidad que no debemos desaprovechar para redefinir la relación de la Unión Europea (UE) con Cuba", señaló.
Moratinos promueve desde hace años ante la UE un acercamiento a La Habana a través de la supresión de la posición común semestral en la que los 27 piden a la isla una transición hacia la democracia.
En su lugar defiende la firma de un acuerdo de cooperación que comprometa al régimen a respetar los derechos humanos y las libertades.
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