
Tal Cual
Fidel Castro, la pérdida de la revolución.
Sus confesiones económicas
Heinz Dieterich revela cómo Fidel Cstro se planteó la pérdida de la revolución, y señala la insensatez de querer imponer en Venezuela un modelo político-económico calcado de la fracasada revolución cubana
Después de 46 años del triunfo de la revolución cubana y de la implantación de un régimen socialista en ese país, el Presidente-Comandante Fidel Castro pronunció un discurso en el mes de noviembre de 2005, en la Universidad de La Habana, en el cual reflexionó sobre el futuro de la revolución.
A propósito de ese discurso Heinz Dieterich, tutor ideológico de la “Revolución bolivariana” hasta hace muy poco, y autor del libro El Socialismo del Siglo XXI, nombre que sirvió para etiquetar el proyecto político del presidente Chávez, publicó un artículo titulado: “Transición Socialista: Fidel plantea la posibilidad de que se pierda la revolución cubana”.
El mencionado artículo de Dieterich, poco conocido en el país, hace un resumen y un análisis crítico del discurso de Fidel que debería convertirse en documento de cabecera de quienes hoy persisten obstinadamente en la insensatez de querer imponer en Venezuela un modelo político-económico calcado de la fracasada revolución cubana.
Dada la importancia y el sentido de oportunidad del citado artículo, lo citaré en extenso. Según Dieterich, el centro de gravedad del discurso de Castro lo formó su diagnóstico sobre el estado de la revolución sintetizado en: “Este país puede autodestruirse por sí mismo”; y en dos preguntas:”
1.- ¿Creen ustedes que este proceso revolucionario socialista, puede o no derrumbarse?; 2.- ¿Cuáles serían las ideas o el grado de conciencia que harían imposible la reversión de un proceso revolucionario?”.
A las preguntas anteriores, Fidel añadió otras: ¿Es que las revoluciones están llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones se derrumben? ¿Pueden o no impedir los hombres, puede o no impedir la sociedad que las revoluciones se derrumben?
Comenta Dieterich que ante la exclamación negativa de los estudiantes sobre la posibilidad de que la revolución se derrumbe, Fidel formuló otras preguntas: ¿Lo han pensado alguna vez? ¿Lo han pensado en profundidad?
La respuesta del comandante fue que “Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta revolución puede autodestruirse, los que no pueden hoy destruirla son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y será culpa nuestra”.
POTENCIAL AUTODESTRUCTIVO
Dieterich afirma en su artículo que según los datos del discurso de Fidel, hay tres grandes categorías que definen el potencial autodestructivo de la revolución:
“1.- El factor subjetivo; 2.- Las deficiencias en la conducción del proceso; 3.- El factor tecnológico-político objetivo. Los comentarios al factor subjetivo son fuertes y abarcan un conjunto de parámetros, entre ellos: a.-
Una crítica mordaz a los economistas cubanos: ningún economista de los que el país tiene, al parecer, se percató del problema de seguir invirtiendo en el azúcar; b.- No vayan a creer que los directores de nuestras empresas tienen hábitos de disciplina; c.- Corrupción, robo e ineficiencia en amplios sectores de la economía, entre otros, en la construcción, los servicentros, las refinerías, el azúcar, las divisas y la energía: se podría ahorrar 1,5 mil millones de dólares en el consumo energético del país, la mitad del total. ¿Y qué hace hoy el país con esos 1,5 mil millones? Yo les respondería: una parte se roba, otra parte se despilfarra y la otra se bota”.
“Entre los problemas de conducción y gerencia, Fidel menciona los siguientes: a.-El mecanismo de la crítica y la autocrítica no da los resultados esperados; b.-Un problema de jerarquía sistémica: la administración central del Estado no tiene que negociar con ningún ministro, tiene que darle órdenes a los ministros; c.- Desconocimiento de cómo vivía la gente; d.-
Entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o de que alguien sabía de cómo se construye el socialismo”.
“A estas dificultades se agrega el atraso tecnológico, tanto en las instalaciones de producción y transporte, como en una diversidad de productos duraderos de consumo que son obsoletos… En muchos sectores, por ejemplo, las gasolineras, había un desorden general… con pérdidas de hasta 200 millones de dólares. Cada ministerio le dio la gana de poner y puso el suyo (servicentros). En los Poderes Populares el desastre es universal, el caos… Ese estado de las cosas ha llevado a la aparición de `parásitos sociales, reyes, zares, emperadores y nuevos ricos que aprovechan las dificultades creadas por las condiciones del período especial”.
LAS INTERROGANTES
En el análisis que Dieterich hace señala que Fidel “no ha dado a conocer aún la nueva institucionalidad que salvará el futuro socialista del país, hecho por el cual no es posible debatir las dos estructuras que, inevitablemente, determinarán a mediano plazo el destino de la revolución : a.- el tipo de economía que va a regir en Cuba, por ejemplo, si operará sobre precios y propiedades estatales, o valores y la propiedad social; b.- el tipo de democracia participativa que va a haber, más allá, por ejemplo, de la superestructura leninista”.
En ausencia de estos elementos Dieterich se plantea algunas reflexiones que expondremos en la segunda parte de este trabajo conjuntamente con mis consideraciones relacionadas con el proyecto socialista que está imponiendo el presidente Chávez.
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