
En Venezuela, la batalla de Brito es también por los expropiados, todos los que injustamente han perdido sus bienes y tierras debido a la avaricia de Hugo Chávez, quien devora la nación día a día, con toda impunidad
La vida de Brito se apaga lentamente sin que ninguna autoridad acuda en su auxilio
Por Angélica Mora
Diario de América
Las noticias que nos llegan desde Venezuela son desalentadoras en todo sentido, pero hay un hecho humano, en el que se debe actuar antes de que sea demasiado tarde.
Es el caso de Franklin Brito, el ganadero que se encuentra en huelga de hambre intermitente desde diciembre pasado en el Hospital Militar de Caracas y agoniza frente a la indiferencia del gobierno de Hugo Chávez.
El trágico paralelo con Cuba se repite a cada vuelta en la vida del venezolano y la frase de Raúl Castro: "Somos la misma cosa", retumba con mayor fuerza frente al caso de Brito, que copia dolorosamente a la de Orlando Zapata Tamayo, quien murió, sin cejar en su determinación de pedir justicia al gobierno de La Habana.
El mártir cubano prefirió morir que darse por vencido, en su batalla por ayudar a lograr la libertad de los presos políticos de su país.
En Venezuela, la batalla de Brito es también por los expropiados, todos los que injustamente han perdido sus bienes y tierras debido a la avaricia de Hugo Chávez, quien devora la nación día a día, con toda impunidad.
La vida de Brito se apaga lentamente sin que ninguna autoridad acuda en su auxilio.
Se entiende que no se le escuche dentro de Venezuela por parte del gobierno de Miraflores, porque es el mismo Presidente el causante de la ira de este agricultor, a quien se le despojó de sus tierras y lo forzaron a esta protesta suicida.
Fuera de Venezuela, las organizaciones internacionales, como la Organización de los Estados Americanos y la Cruz Roja Internacional, han chocado estos días contra la intransigencia de las autoridades. Y estas instituciones son las únicas que tienen la fuerza para negociar e interceder frente a esta transgresión de la ley por parte del régimen venezolano.
El estado de salud de Brito continúa debilitándose pero él afirma que sólo se dejará atender por la Cruz Roja.
Su condición continúa en franco deterioro: Se le han agudizado sus problemas renales, tiene dificultades para hablar, así como tiene los labios partidos debido al frío que mantienen en la habitación del hospital, donde lo tienen secuestrado por orden presidencial.
Los familiares de Brito no confían en los médicos que lo atienden en el Hospital Militar.
Su hija, Ángela Brito, ha dicho que su padre no ha recibido la atención médica adecuada y por eso pide "desesperadamente la asistencia de la Cruz Roja Internacional, porque considera que ese organismo es neutral.
Agrega que el ayunante está completamente lúcido y que no ha considerado abandonar su lucha, hasta que se le devuelvan sus tierras y se le pague la indemnización respectiva.
Por otra parte, el régimen está llevando a cabo una serie de maniobras para hacer creer que el huelguista está recibiendo atención médica, cuando en realidad se le está dejando morir.
El engaño ha llegado incluso a Santiago Cantón, Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, quien ha dicho que la información que ellos han recibido desde el gobierno venezolano es que Franklin Brito está recibiendo la ayuda médica adecuada.
Asimismo, informaciones procedentes de Caracas indican que funcionarios del Hospital Militar negaron el acceso al representante de la OEA, Salvador Rodezno, quien iba a constatar el estado de salud del ayunante.
¿Dónde está entonces, la Cruz Roja Internacional, que se supone que vela por los heridos en guerra y desastres?
Las noticias que se tienen de la familia de Brito indican que no se le ha permitido a los integrantes de esta organización humanitaria el ingreso al Hospital Militar.
Sin embargo, La OEA y la Cruz Roja deben insistir con las autoridades y recurrir en última instancia a los estatutos que obligan a forzar al gobierno a cumplir con las reglas internacionales que protegen a los prisioneros políticos.
Habría que recordarle a la Cruz Roja Internacional que no hay guerra más intensa y silenciosa que la que se libra hoy en la otrora tierra libre de Bolívar, con decena de muertos y heridos diariamente en manos del hampa y la indiferencia del régimen de Hugo Chávez , quien en el caso de seguir prohibiendo la entrada para ver a Brito, debería ser llevado a una Corte de Justicia Internacional.
Entre las víctimas más visibles del Régimen venezolano se encuentra este agricultor del estado Bolívar. Un ser humano que, si no se mueven rápido en prestarle auxilio, lo tendrán en sus conciencias, por no haber actuado a tiempo, como lo fue con el caso del cubano Orlando Zapata Tamayo.
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