
Angélica Mora
Nueva York
Apuntes de una Periodista
Si se pidiera caracterizar a Hugo Chávez con una palabra ésta tendría que ser ODIO. Así, con mayúsculas.
Chávez ha odiado siempre y más aún desde que saltó a la palestra pública -y valga el juego de palabras- cuando era paracaidista en la fuerza armada venezolana.
Su encono y arengas recogieron el sentimiento de frustración política imperante en la década del 90 y con ese impulso ganó las elecciones presidenciales en 1998.
Hoy el teniente coronel, que llegó a Presidente a costa de promesas falsas y resultó reelecto en igual forma, ya no engaña a nadie.
Muchos de los que lo seguían están desencantados y se han apartado del gobierno.
A ese grupo Chávez dirige la mayor parte de su odio, que se traduce en persecución, juicios y encarcelamiento.
"Si no estás conmigo, eres mi enemigo" es su lema, que grita en las reuniones con sus colaboradores, si estos hacen cualquier tipo de sugerencia tendiente a suavizar sus locos caprichos.
Con esta actitud copia a su padre adoptivo de Cuba, quien solía gritar: "Con la Revolución todo, sin la Revolución nada".
Chávez está tan inmerso en su creencia de que es el sucesor del Hombre de La Habana que cuando clausuró el pasado 25 de abril el Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela, sus palabras eran un eco de los encendidos discursos del otrora Máximo Líder.
El PSUV es la "continuidad de la revolución", gritó enardecido, mientras sus seguidores coreaban "Con Chávez todo, sin Chávez nada".
Todos los que están fuera de ese círculo enfrentan el odio personal del mandatario venezolano.
El general Raúl Isaías Baduel quien renunció a la cartera de Defensa, inmediatamente se transformó en su peor enemigo. Baduel fue detenido, acusado de robar fondos procedentes de las Fuerzas Armadas y hoy se encuentra en prisión.
El general fue mentor, colaborador incondicional y protector de Chávez durante el golpe de estado del 2002.
Otro enemigo declarado es Manuel Antonio Rosales, quien fue candidato presidencial en las elecciones del 2006.
Rosales, ex parlamentario, alcalde y gobernador, se transformó en el principal opositor del del gobierno. Como molestaba a Chávez fue acusado de corrupción y debió huir y asilarse en Perú.
Rosales niega los cargos que se le imputan, pero señala que no regresa a Venezuela porque en su país no hay justicia.
También el ex parlamentario Oswaldo Alvarez Paz está en la lista negra de Chávez. El político se encuentra en libertad a la espera de juicio. Sus problemas derivan de las denuncias hechas por Globovisión de la corrupción y mal manejo del gobierno de Miraflores.
Hoy el enemigo de turno es Guillermo Zuloaga, presidente de Globovisión.
El canal tiene el triste privilegio de ser el único en la oposición.
Anteriormente el mandatario venezolano centró su odio contra otro canal, Radio Caracas Televisión, hasta sacarlo del aire.
La inquina de Chávez contra Zuloaga lo ha llevado a pedir a la Interpol (policía internacional) que dicte orden de detención internacional en su contra. Asimismo lo acusa de miedoso, por no presentarse ante la justicia.
El mandatario gritó por cadena de radio y Televisión esta pasada semana:
"Dé la cara, cobarde. Eso es lo que tiene que hacer, porque a usted lo están acusando no por ser dueño de Globovisión. Tiene que explicar por qué tenía en una casa que es de él no sé cuántos vehículos escondidos".
Zuloaga y su hijo, del mismo nombre, son acusados de los delitos de usura y agavillamiento (asociación para delinquir) por acaparar una veintena de vehículos "para luego aumentar los precios de venta", según la acusación de la Fiscalía.
Según informes que me han llegado desde Caracas, la familia Zuloaga mantenía los automóviles dentro de la propiedad para evitar los robos y sabotajes que se producían frecuentemente en los sitios de venta.
Zuloaga dijo que en realidad se le persigue por sus opiniones contra el gobernante y por la línea editorial de crítica de Globovisión.
Chávez, quien permanentemente acusa a la prensa de formar parte de conspiraciones en su contra, sugirió la posibilidad de que pasen a control estatal las propiedades de Zuloaga y también las de Nelson Mezerhane, otro accionista de Globovisión, asimismo requerido por la justicia.
Mezerhane, también presidente del recientemente intervenido Banco Federal, acusado por Chávez de "robar" a sus clientes, reveló desde Estados Unidos que no encuentra prudente volver al país.
Chávez ya tiene lista la expropiación de Globovisión a la que ve sin dirección.
Va a ir "por las ramas" en el asunto y ya indicó que las autoridades tomarían las propiedades de los dueños del grupo financiero Federal, intervenido la semana pasada, lo que incluiría las acciones que el banquero Nelson Mezerhane tiene en Globovisión.
El banco Federal fue intervenido aduciendo que presentaba una "situación de quiebra", por lo que el gobierno tiene el pretexto ideal para confiscar todas las propiedades asociadas al grupo "para recuperar los costos de la intervención".
La lista de los enemigos en casa, o que han abandonado Venezuela huyendo antes de caer presos, es impresionante.
Dentro del país quedan dentro los opositores, o "escuálidos" como los llama Chávez, que están resignados a que en cualquier momento "les pueda caer el hacha", acusados por delitos mínimos o inventados.
En el exterior el odio de Chávez está enfocado en personas e instituciones importantes. Empezando por George W. Bush, su odio está dirigido al Imperio, que es Estados Unidos.
Su aversión es también contra varios países europeos y contra una serie de personajes, que una vez que le hicieron la menor crítica, fueron a parar a la Lista del Odio.
( sigue )
HUGO CHÁVEZ Y SUS MANDAMIENTOS
5: EXPRÓPIESE
0 comments:
Post a Comment