
Desafíos de la nación cubana (IV)
Dr. Ferrer. foto archivo, cuando estaba fuera de la cárcel, con su familia
La industria azucarera
Dr. Darsi Ferrer, preso de conciencia
La Habana, Cuba, 3 de junio de 2010
La desarticulación de la industria azucarera es una clara evidencia del caos económico en el que la jerarquía del poder ha sumido al país, por el total fracaso de su modelo estatista. El azúcar no sólo representó el principal renglón de entrada de divisas desde la época colonial, a partir del siglo XIX, sino que era la única industria capaz de aportar la plataforma para desarrollar la industrialización de la nación. No hay otro sector económico en Cuba con características similares.
Aunque la exportación de níquel pasó a ocupar la primera posición en la entrada de divisas, y de que las reservas conocidas constituyen las mayores del mundo, su explotación industrial se focaliza a ese sector específico y no tiene el impacto de propiciar el desarrollo de otras industrias colaterales. En relación a las expectativas que generó la industria turística en la década del 90, cuando se abrió al mercado mundial, en poco tiempo se fueron disipando por su falta de competitividad, comparada con el crecimiento de los polos turísticos internacionales. Este renglón representa en la actualidad la segunda fuente de captación de divisas, pero tampoco reúne las condiciones para actuar como locomotora económica, con capacidad de estimular el desarrollo de otras industrias nacionales.
A los ingresos económicos que puede ofrecer la producción de azúcar, en los últimos años con cifras record de los precios por tonelada en el mercado mundial, se le adicionan los significativos beneficios de los subproductos agregados de su proceso de terminación. Sobresalen entre ellos la biomasa, que representa una importante fuente de energía sustentable. También está la síntesis de enzimas catalizadoras con múltiples usos en la industria química-orgánica.
También la obtención de alcoholes, fundamentales en la industria de bebidas y licores. La formación de diversos sustratos que contribuyen en la alimentación de una variedad de tipos de ganados. Y el aporte biotecnológico es aplicable en las industrias de fabricación de medicamentos, biofertilizantes y otra gama amplia de productos. Además, mediante la zafra azucarera es posible potenciar los esfuerzos de conservación del medio ambiente, por su positivo impacto ecológico.
Pero las consecuencias económicas no son las únicas provocadas por el cierre de la mayoría de los centrales azucareros del país. Esa medida que se aplicó hace pocos años por la cúpula gobernante en nombre de la necesidad del “Ahorro”, evaporó de la noche a la mañana numerosos empleos. Cientos de miles de familias perdieron el sustento de sus vidas, ligado a la zafra azucarera por generaciones. Los asentamientos poblacionales surgidos en las proximidades de esos centrales, y que fueron prosperando con el crecimiento de la industria del azúcar, quedaron convertidos en pueblos fantasmas, donde las condiciones de miserias son extremas y prevalece la frustración de los pobladores.
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