
Miércoles, 05 de Mayo de 2010 07:24
Fernando Luis Egaña
"LA MISMA COSA..."
Cuando el presidente de Cuba, general Raúl Castro Ruz, declaró a la salida de una reunión interministerial cubano-venezolana en Miraflores, que "Cuba y Venezuela somos la misma cosa", ¿a qué se refería? Acaso estaría pensando en las similitudes culturales de los pueblos, o a las identidades que se derivan de sus trayectorias históricas, o a la manera de ser caribeña e igualitaria que nos caracteriza... De seguro que no estaba pendiente de esas materias, sino de otras que tienen que ver con el entramado estatal que se ha venido erigiendo para garantizar que la "revolución bolivarista" financie a la "revolución cubana", y que ésta se encargue de comandar a aquélla.
En pocas palabras, lo que tenía en mente era la convergencia de ambos Estados en una sola estructura de poder, cuyo pináculo lo ocupen Fidel, Chávez y él mismo, en una especie de tríada para garantizar los petro-dólares y petro-euros venezolanos, y la direccionalidad cubana.
Lo que ya no es un objetivo a alcanzar sino una realidad consumada, que quebranta en profundidad a la soberanía nacional y le confiere a un país extranjero las más amplias potestades de injerencia y usufructo.
Y es que casi no hay ámbito importante de la acción estatal venezolana que esté libre de la supervisión cubana, desde las operaciones de la Fuerza Armada, hasta los servicios de identificación civil, pasando por la policía política, la comunicación oficial, el comercio exterior público o la burocracia educativa y sanitaria.
Así mismo, nuestro subsidio petrolero y financiero a Cuba llega a proporciones mayúsculas.
El catedrático cubano Carmelo Mesa-Lago, profesor emérito de la Universidad de Pittsburgh, y uno de los expertos más rigurosos de la situación socio-económica de su país natal, ha estudiado bien el tema.
De acuerdo con sus investigaciones, el comercio y la ayuda económica de Venezuela a Cuba fueron cruciales en el 2009: suministro de 115.000 barriles diarios de petróleo sin costo; compra de servicios de profesionales cubanos que trabajan en Venezuela, por más de 3.000 millones de euros en el 2008, y la mayor inversión extranjera en 173 proyectos por 1.300 millones de euros en el 2009.
El profesor venezolano Carlos Romero M. acaba de publicar un documentado trabajo sobre estas imbricadas relaciones, donde detalla los convenios, las empresas mixtas, las transferencias y la magnitud de la presencia cubana en nuestro país.
El neo-coloniaje que brota natural del dominio que ejerce la Cuba castrista sobre el Estado bolivarista se está volviendo más que impresentable, y hasta el propio señor Chávez se pone más nervioso que de costumbre cuando las circunstancias le obligan a tratar el tema.
No es para menos, porque ¿cómo se justifica todo ello en medio del Bicentenario?
De manera que luce clarito qué significa eso de "somos la misma cosa" de Raúl Castro: su régimen cobra, los venezolanos pagamos y desde La Habana se imponen en Caracas.
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