Wednesday, May 19, 2010

ES BUENO SER REY

Angélica Mora
Nueva York

Apuntes de una Periodista



De toda las opacas frases pronunciadas por Raúl Castro existe una que resalta, por la verdad que encierra:
"Cuba y Venezuela cada día son la misma cosa".
El dictador sucesor la pronunció en abril pasado, en su último viaje a Venezuela, para señalar con satisfacción que se había cumplido un lejano anhelo de los Castro: que la Patria de Bolívar y Cuba llegaran a ser una sola, gobernada por la misma idea de pillaje y explotación.

La codicia de Fidel Castro comenzó con los inicios del Triunfo de la Revolución Cubana. La injerencia en los asuntos internos de los países era una realidad tan absoluta que hizo que Cuba fuera expulsada de la OEA, en los buenos tiempos de esa Organización.

El ex guerrillero Douglas Bravo me confirmó lleno de orgullo, en una entrevista a mediados de los 70, "mientras huía en medio de la selva"(que en realidad fue hecha en el Jardín Botánico de Caracas), que las armas se las enviaba Fidel Castro.

Por eso, es todo un doloroso acierto la sentencia de Raúl Castro.
La invasión cubana se inició encubierta con armas hace medio siglo, con la ayuda de la proscrita Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) encabezadas por Douglas Bravo, el guerrillero venezolano, hoy en la oposición.

Ahora, la Conquista se refuerza abiertamente con el envío de miles de cubanos a Venezuela, gracias al ferviente amor de Hugo Chávez por Fidel Castro y su traición a la Patria.
La opresión y miseria en la nación cobra fuerza cada día, en un grotesco "calco a la cubana".

La última postal de esta Nueva Venezuela es la toma, saqueo y posterior entrega de la hacienda La Carolina.
La finca del ex diplomático Diego Arria es confiscada "a juro", como en una mala película del Oeste estadounidense.
La propiedad es "abierta al público", cedida a otros, que no la han ganado con el esfuerzo, sino que la obtienen en una forma de gratificación por su aparente lealtad y en recompensa por gritar a favor de Chávez.
El triste caudillo así refuerza su imagen frente a las masas. Con la pretensión de que voten por sus candidatos en las elecciones de septiembre y de paso dar una lección a las otras clases sociales, a las que ha aborrecido siempre, por no pertenecer a ellas.




Como dice Mel Brooks en la película-parodia "La (loca) Historia del Mundo, Parte I": Es bueno ser Rey".
Brooks encarna en el film -entre una variedad de sujetos- a Moisés, Comicus el filósofo, Tomás de Torquemada, el Rey Luis XVI, and Jacques, "le garçon de pisse", quien anda sosteniendo un recipiente para recibir los orines de los Caballeros de la Corte.

"La (loca) Historia del Mundo, Parte I" es una visión irreverente de la evolución de la historia, desde la aparición del primer hombre hasta la Revolución Francesa:
En el film se personifica el salvajismo del hombre prehistórico. La Última Cena es captada a través de los ojos de un atormentado camarero. El Imperio Romano resulta aún más corrompido de lo que De Mille jamás hubiera podido soñar y se muestra el abuso de poder del Rey Luis XVI en todo su esplendor con la frase: "Es bueno ser Rey".

Quien haya visto esta comedia, descubre el innegable parecido de Hugo Chávez con cada uno de estos personajes de la historia, incluso Hitler, quien aparece en la Segunda Parte de La (loca) Historia del Mundo.

Habría que agregar a la farsa todavía un personaje más:
Chávez encarna a Fidel Castro, en lo que a dictadura se refiere, y para ello manda ejecutar órdenes de entrega de Venezuela, sin importarle las consecuencias.

Carlos Guyón, fundador de Polo Constitucional denuncia que un gran número de generales venezolanos han tenido que ceder estos últimos meses a los caprichos y presiones de Chávez ante el temor a ser sancionados.
El político venezolano advierte que "los cubanos tienen relación directa con Miraflores, mientras los nacionales no son escuchados ni siquiera en el Ministerio de la Defensa. En los cuarteles hay aprehensión y un elevado descontento. En primer lugar por la injerencia extranjera y, en segundo lugar, por el deterioro del apresto operacional de la FAN. Las milicias captan los recursos. Miraflores copia el modelo castrense de Fidel Castro. Parte del plan es socavar la Fuerza Armada, así como debilitar al pueblo mediante el miedo, y paralizar cualquier reclamo". Guyón termina diciendo, "...los soldados se van a cansar de tanta humillación y exigirán que se cumpla la Constitución".

La presencia cubana la admitió el propio Chávez el domingo pasado en su programa "Aló Presidente", pero sólo para minimizarla. Declaró que le parecía "ridícula" la denuncia y que, para variar, era "golpista".

Por todo esto y mucho más, la vergonzosa dependencia con Cuba es completa.
El Sueño de Libertad de Simón Bolivar se encuentra trizado en mil pedazos, donde sólo se refleja ahora la negra pesadilla del totalitarismo, que galopa como un nuevo Jinete de la Apocalipsis.

Habría que preguntarse. ¿Cuándo se producirá el despertar de Venezuela al horror que está viviendo y que se ha acrecentado con el paso de estos 11 años de sometimiento a los designios de los hermanos Castro?.

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