Tuesday, May 11, 2010

DE MAL EN PEOR

hugo-2

Jorge Olivera Castillo - Sindical Press

11 de mayo de 2010
La Habana, Cuba Orlando Lugo Fonte no convence. Él vislumbra la solución del problema alimentario nacional en plazos no muy extensos. Deja entrever que las estrategias en este sentido han arrojado éxitos notables, sin embargo la realidad se encarga de lanzarlo al lodazal de la ridiculez. Esto forma parte de un ciclo teatral basado en un guión al que no se le cambian ni las comas a pesar de las descontextualizaciones y otros vicios dados en confirmar las claves de una puesta en escena que no abandona su encasillamiento en el género de la tragicomedia.

Lugo Fonte, desde su puesto como presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), una de las más importantes entidades del ramo alimentario, ha dicho recientemente que un total de 60 000 cubanos han recibido alrededor de un millón de hectáreas de tierra conforme a la ley aprobada hace año y medio que permite estas entregas en usufructo con vistas a incrementar la producción de alimentos.

Ante tales aseveraciones vale preguntarse: ¿Por qué no se observa una notable diversificación de las ofertas en los mercados agropecuarios, ni tampoco un aumento en la calidad, ni un descenso en los precios?

¿Puede ser creíble el funcionario, ante formulaciones sostenidas sobre las frágiles columnas de un triunfalismo que insisten en usar como pieza para extender los límites de las expectativas de un “exitoso” salto hacia la productividad y la eficiencia?

Inclinarse por la duda y no por el aplauso, sería la reacción natural al conocer el universo retórico de Lugo Fonte en torno a la notable incorporación de miles de cubanos a la actividad agrícola.

Los testimonios de algunas personas que trataron de enrolarse en este, más aparente que real, signo de apertura terminaron en brazos de la desilusión.

Problemas burocráticos, absurdas limitaciones como la imposibilidad de construir viviendas cerca de las áreas de cultivo, difícil acceso a los insumos y ausencia de políticas razonables en cuanto a elevar las motivaciones para lograr altos índices productivos (esto último basado en la exigencia por parte de las entidades estatales de apropiarse de una considerable porción de las producciones), han actuado como freno en lo que apuntaba a ser la tabla de salvación del grave problema del desabastecimiento y la espiral inflacionaria.

Todavía quedan por repartir el 50% de las tierras ociosas lo que denota una lentitud no acorde con las expectativas formuladas por el dirigente cubano.

Es decir que al lado de los cantos de sirena, son perfectamente audibles las melodías del desencanto y la frustración.

En los agros mercados se pueden escuchar los lamentos y las críticas. En estos sitios no hay cabida para vítores ni arranques patrioteros. Por encima de los miedos se escapan las exclamaciones contrarias a los discursos de Lugo Fonte y toda la camada de jefes y voceros que de vez en cuando salen a darle brillo a las ruinas con frases grandilocuentes y promesas recicladas en los talleres de la manipulación.

En Cuba hay hambre. Hasta ahora, en sentido general, es soportable. Esto podría cambiar a corto plazo. Por supuesto, de mal a peor.

oliverajorge75@yahoo.com

0 comments:

Post a Comment