Wednesday, April 14, 2010

LA FARSA LLEGA A SU FIN

raul-castro
Angélica Mora
Nueva York

Apuntes de una Periodista

Ya nadie le cree al régimen cubano. Es como si las vestimentas de la Revolución se hubiesen rasgado mostrando al Emperador de ese Reino de Mentiras en su patética desnudez.

Fidel Castro creó esa fantasía hace más de medio siglo y la ha mantenido hasta que una cruel enfermedad lo sacó del pedestal donde mandaba como monarca despótico y cruel.
Su hermano, el dictador suplente ha llevado a Cuba al abismo en que hoy se encuentra, sin vuelta posible.
Raul Castro se sabe perdido y está tratando de aflojar demasiado tarde su puño de hierro en lo económico. Ha tenido que ceder, agobiado por la crisis dando un tímido paso hacia el odiado capitalismo, para soltar el vapor en la gigantesca caldera financiera que está por estallar.
Sin embargo, esta "apertura" es demasiado pequeña para aliviar la crisis ecomómica que vive el país.
Ya pocos creen en los gritos destemplados de: "que viene el lobo..." que nos invaden. Hay millones que estarían felices si esto sucediera.
Menos aún creen en la Isla que toda la debacle se debe al embargo, o "bloqueo" como lo llama el Régimen.

Mientras tanto, Raúl Castro enfrenta otros graves problemas. Uno internacional con la muerte del empresario chileno Roberto Baudrand de la que he comentado en otros Apuntes.
El otro problema es la crisis social, que se le ha ido de las manos, al perder el pueblo el temor a manifestarse. Por más que ordene que se ataquey se disuelvan las marchas pacíficas... y mire con desprecio a los que realizan huelgas de hambre, el Dictador designado ve con horror que ya nadie le cree.

La farsa de su hermano, que usa para tener un ícono del pasado, es otra de las mentiras que nadie cree. La mayor prueba del engaño es hacer creer que el Viejo dictador está coherente y departe con sus invitados el último su hijo adoptivo Hugo Chávez, y sin embargo -desde hace tres años- nunca ha aparecido para decir algunas pocas palabras de saludo a su propio pueblo.
Las fotos de Fidel Castro, con la mirada en el vacío, están demostrando que el Farsante Mayor, quien engañó a toda Cuba, que creía en él y la Revolución, hace tiempo que está flotando en el mundo de la demencia.

Por todo esto, es lastimoso ver a Raúl Castro ceder el control de las peluquerías y barberías de la Isla, como solución a la crisis económica que agobia a Cuba.
Puede ser que el mismo las necesite al estar poniendo estos días el escaso pelo de su barba en remojo.

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