Monday, April 26, 2010

EL QUE SIEMBRA MARABÚ

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Si siembras marabú, tendrás espinas

Martha Beatriz Roque Cabello

Ciudad de La Habana, 26 de abril de 2010.
Los principios, que son los que rigen el pensamiento y la conducta de las personas; y la ética, que puede definirse como el conjunto de normas morales, están afectados muy profundamente a nivel social en todo el país; y no es algo que ha ocurrido de hoy para mañana, pero si ha venido creciendo, como una bola de nieve que rueda por una colina.
Algunos hablan de la “doble moral” que tiene una gran parte del pueblo cubano, al acudir a las concentraciones, al prestarse para apoyar el discurso oficial, en fin, para apuntalar el totalitarismo. Bajo la definición de moral, el que no sigue sus costumbres es sencillamente un “inmoral”, por eso algunas de las cosas que ocurren dentro de los círculos oficiales, donde el grado de corrupción es alto, son producto de lo que se ha arraigado durante tantos años: mentir e inflar globos (como se dice vulgarmente), dando informaciones alteradas y cifras oficiales, puestas con la punta del lápiz afilada.
Por esta conducta estatal, que ha preconizado la actuación de la mal llamada “Revolución”, los que actúan de igual forma, solo repiten lo que ven, aunque no quiere decir que sean inocentes.
Recientemente, el Buró Provincial del Partido en la provincia de Camagüey, anunció en el periódico Granma (Órgano Oficial del Partido Comunista), la decisión -de conjunto con el Ministerio de la Agricultura a ese nivel- de sancionar y hacer público dicho castigo, a varios dirigentes relacionados con la agricultura y la política en el municipio de Guáimaro.
¿Qué cosa tan grave ocurrió para tomar esta decisión e informarla a nivel de la prensa nacional?
Sencillamente se puso de manifiesto la inmoralidad y la corrupción de los dirigentes y trajo como consecuencias la protesta del pueblo en un lugar público. Cosa esta que es tremendamente peligrosa para el gobierno, porque en su difícil situación actual, cualquier pequeña escaramuza puede encender la mecha de la desobediencia civil.
Guáimaro es uno de los trece municipios de la provincia de Camagüey, con una población de unos 57 mil habitantes, el tercero en residentes, ubicado en el centro del territorio y colindante con Las Tunas.
Se recuerda en la historia de Cuba, porque el 10 abril de 1869 una asamblea constituyente reunida allí, aprobó una nueva Constitución que abolía la esclavitud y Carlos Manuel de Céspedes fue nombrado presidente de la llamada República en armas.
Cuentan que se iba a realizar una inspección por parte de funcionarios del nivel central del Ministerio de la Agricultura, y que se engalanó el Mercado Agropecuario Estatal (MAE), nombrado La Naranja. Estuvo rebosante de viandas y diferentes tipos de carne
-algunas de ellas no se veían desde hacía mucho tiempo- que concentraron en el establecimiento y que se suponían vendieran al pueblo después de la visita de control.
Sin embargo, una vez terminada la visita, recogieron todas las mercancías y ello concitó la irritación de los vecinos, que protestaron airadamente y -como es costumbre ligar la economía y todo lo demás, con la política- gritaron consignas antigubernamentales.
Las sanciones comenzaron por los que respondieron indebidamente acerca del problema, pero a su favor, podría decirse que al menos respondieron, ya que muchísimos planteamientos quedan la mayoría de las veces sin contestar, en particular por los altos niveles del gobierno, y los demás copian y hacen lo mismo.
Que podría esperar una sociedad en la que el “bluff” gubernamental ha sido una constante, para hacer ver los beneficios que ha traído al país el actual sistema. Pero en algunas ocasiones, este engaño se desintegra de la misma forma que se elaboró. Hay un ejemplo muy reciente y es el hecho de que se anunciara en el último discurso de Raúl Castro, que sobran alrededor de más de un millón de trabajadores.
Sin embargo en el Censo Poblacional en el año 2002, publicado en el 2007, la Población Económicamente Activa ascendía a 4,423 millones de personas, de ellos 4,291 ocupados y 0,132 desocupados, lo que representaba el 2,98 por ciento, un número muy bajo con relación al resto del planeta, incluyendo los países desarrollados. La situación actual aumentaría la tasa de desocupación al 27,85%, una cifra descomunal para la economía de cualquier país del mundo.
Las elecciones municipales que se llevaron a cabo el domingo 25 de abril, son también otro mal ejemplo de ficción, se han comportado como un carnaval de disfraces, donde a duras penas han conseguido dos candidatos por cada circunscripción y que se resumen en cifras y valoraciones que solo los que las hacen entienden.
Sería importante el seguimiento a los problemas sociales, aunque se conoce que el que más afecta es el de la vivienda, no obstante en cualquier situación puede levantarse una hoguera, esa que el gobierno no quiere y que despertaría definitivamente al pueblo.

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