Monday, April 26, 2010

COMO MATAR A UN RUISEÑOR

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Angélica Mora
Alabama
Apuntes de una Periodista

El agresor llega con la mano alzada y la descarga en la cara del indefenso que tiene adelante, con toda impunidad.
Es la misma policía política cubana que ya no recurre al truco de enviar a civiles a ejecutar los actos de repudio contra las Damas de Blanco.
Ahora tiene el consentimiento y la aprobación del gobierno de La Habana de actuar directamente contra las indefensas mujeres con toda la fuerza posible. Sin acabar todavía con ellas, pero lesionándolas lo más posible para lograr dominarlas por la fuerza.

Tengo numerosos relatos desde Cuba que encogen el corazón.
La seguridad del estado tiene la orden ahora de hostigar a las Damas de Blanco cada vez que realicen una marcha. Todo está permitido, menos matarlas... por ahora.

El acto de repudio de este domingo, según cuenta la activista Martha Beatriz Roque Cabello, fue "largo y horrible":
"El largo acto de repudio comenzó cuando salieron de la iglesia por 5ta. Avenida. El espectáculo duró desde las 12 menos cuarto del día hasta las siete y cuarto de la noche.
Las fueron corriendo para arrinconarlas en el parque Gandhi, a un costado de la Iglesia de Santa Rita. Consideran las Damas de Blanco que en esta ocasión fueron humilladas y torturadas física y sicológicamente, mientras en todo momento los Oficiales de la Seguridad del Estado -bien conocidos- se reían.
Le daban golpes a la parte de hierro de una guataca cerca de la cara de cada una de ellas, también con una cazuela y con un pito, todo en los oídos de las seis mujeres que estuvieron presentes todo el tiempo durante aquello que constituyó para los organizadores una fiesta.
Las participantes: Laura Pollán, Bertha Soler, Julia Núñez, Loida Valdés, Asunción Carrillo Hernández y Laura María Labrada Pollán, tuvieron que escuchar obscenidades de todo tipo, incluyendo las dichas por mujeres homosexuales, en el peor de sus lenguajes.
Jóvenes que bailaban alrededor de ellas, le pegaban el miembro viril cuando se les acercaban. Les echaban humo de cigarro en la cara.
De igual forma ofendían al sacerdote de la Iglesia, el que leyó un documento para darle fuerza a la comunidad que está siendo hostigada cuando asiste a misa. Blasfemaban de Dios y pedían que botaran del país al “cura descarado”.
No se quedaron sin recibir ofensas la prensa extranjera y los miembros del Cuerpo Diplomático que se hicieron presentes.
Finalmente las trasladaron juntas a las seis en un ómnibus estatal, so pretexto que se hacía de noche y era más difícil darles protección, pero no sin antes golpear por las piernas, por debajo del cordón policial a Bertha Soler y Laura María Labrada Pollán.
Algunas mujeres que quisieron llegar fueron retenidas y sacadas del lugar, entre ellas: Juana Gómez Riego de Santa Clara, Villa Clara; Mercedes Fresneda; Odalys Surna y Sandra Guerra, a esta última la dejaron en Guanajay.
En casa de Maritza Guerra, tres mujeres estaban en ayuno, pues no les permitieron ir a la Iglesia, junto a Maritza, Blanca Rosa Hernández Moya e Ivón Mayeza Galano".

Las órdenes proceden directamente de Raúl Castro, el cobarde dictador designado, quien una vez más muestra lo poco hombre que es al ordenar esta barbarie contra un grupo de mujeres indefensas.
Sería bueno que los gobiernos, que se dicen democráticos, llamen la atención -junto con los medios informativos internacionales- para que se haga algo y se ponga freno a estos actos de salvajismo, antes de que sea demasiado tarde.

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