
Enrique Artalejo
Raul
Acabo de regresar de la marcha.
Fue una manifestación altamente emocionante. Ver a miles y miles de personas vestidas de blanco adheriéndose a las sufridas DAMAS DE BLANCO movía lágrimas. Viejos en sillas de ruedas, otros caminando con burritos, una gran mayoría jóvenes de ambos sexos, niños y banderas de todas partes, no solamente cubanas hacían un conjunto que llegaba a las más íntimas fibras del corazón cubano.
Conmovedor fue ver a una niñita en un coche toda vestidita de blanco. El himno nacional se oía por todas partes y los gritos de ¡Libertad! llenaban las calles Por mucho que tratáramos no podíamos captar más que una cuadra de público. Parecía que aquello no tenía fin y terminaron apretujados en abrazo patriótico en las cinco cuadras de la Ocho y en las calles circundantes. Carteles alegóricos a Zapata Tamayo, Biscet y Fariñas colmaban el ambiente.
Hoy las Damas de Blanco, a pesar de que fueron nuevamente torturadas y arrastradas en su marcha en Cuba, tienen que sentir el espaldarazo fantástico que el exilio cubano les ha dado. Yo, cautelosamente calculo que más de 18 mil personas estaban presentes.
Los helicópteros que sobrevolaban por horas el área pueden ser testigos de aquella masa blanca que impresionaba.
Hoy la esperanza perdida se reaviva. El exilio demuestra que muy por el contrario a lo que los cómplices de la dictadura que están en el exilio proclaman.
ESTA UNIDO EN TODOS LOS ASPECTOS y con más entusiasmo que nunca antes.
Los tiranos tiemblan, porque alguien, aún estando muerto ha despertado a todo un mundo indiferente y hostil, que ahora clama por la libertad del pueblo cubano.
GRACIAS A ESE EXILIO, A ESOS LATINOS QUE SE UNIERON por la más bella manifestación que he visto en este exilio desde el 1962 que llegué.
Efectivamente ¡¡emocionante!!
ReplyDeleteHa llegado al corazón de todos los buenos cubanos regados por el mundo.
Gracias.
Felicitaciones, exilio. Hay mas cosas que nos unen, que las que los separan.
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