Monday, March 22, 2010

EL JUEGO DEL TROMPO

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Angélica Mora
Florida

Apuntes de una Periodista.

Gira y gira en su punta.
Un día el trompo cae hacia un lado... y otro hacia el otro.
En la política mundial, el trompo de los acontecimientos siempre está en movimiento, conllevando desenlaces muchas veces inesperados e impremeditados.

La caída del muro de Berlín tomó de sorpresa a muchos.
Todavia más cerca, el triunfo de la derecha en Chile fue algo que gran parte de los analistas no esperaba.
Y en Bolivia, Gary Prado, el general retirado que capturó al legendario guerrillero Ernesto "Che" Guevara en 1967, enfrenta acusaciones por supuestos nexos con una presunta red terrorista en Bolivia. Cargos formulados por el gobierno de Evo Morales, ahora en el poder.

Políticamente, los que estaban arriba, hoy pueden estar abajo.
Y el trompo, con cuerda perenne, sigue bailando.
En política todo puede ocurrir y los gobernantes del momento deberían tener en cuenta que los sucesos son cambiantes, como granos en un reloj de arena.
En el reloj, como en el trompo, en un período de tiempo todos los granos están en lo alto y en otros, todos abajo.

Y comienza de nuevo el juego.
Muchas veces todo depende del impulso que se le da al trompo.
Y el reloj puede marcar medio siglo y un poco más... o puede moverse en un solo día.

Los que tienen al destino en este momento a su favor -por engaño o decisión desafortunada de ciudadanos en las urnas con ceguera electoral- deberían pensar que la historia es un soplo y que llegarán otros tiempos en que se cobrarán cuentas.
El juicio de Nuremberg juzgó a los Nazis de la Segunda Guerra Mundial en una simple vuelta de la hoja en la Historia.

En un futuro, que está casi aquí, un nuevo tribunal se abrirá para los culpables de los crímenes actuales en Cuba y Venezuela.

Yo que los culpables, no dormiría. Total, el mañana está a la vuelta de un mal despertar.
Por ahora, usufructuen los tiranos de su suerte. Pero no olviden las lecciones de la historia, que se repetirán en cualquier momento.

Es cosa de esperar un poco. Aguardar que, cuando las vueltas del trompo o cuando los granos del reloj de arena terminen de caer hacia el lado contrario, la historia será diferente. Ahí los dictadores deberán atenerse a las consecuencias y pagar -inexorablemente- lo que hoy con tanta impunidad están ordenando ejecutar.

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