Monday, December 21, 2009

LO QUE EL VIENTO NO SE LLEVÓ

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Angélica Mora
Florida

Apuntes de una Periodista

La magia del cine siempre me ha transportado a lugares donde es posible soñar un mundo diferente, a veces mejor o por lo menos distinto.
Me refiero a las películas del pasado, que por su belleza se transformaron en clásicos.
Crecí en una época en que la entretención más popular era ir al "teatro" y tuve la suerte de tener una prima más loca que yo por el Séptimo Arte, que me acompañaba los fines de semana, a intoxicarnos con los films más de moda del momento.
Uno de mis favoritos fue -y es todavía- Lo que el Viento se Llevó, que cumple estos días 70 años de haberse filmado.

Algunos críticos, acostumbrados a encontrar lo malo en lo bueno, han subrayado sus defectos, pero no han destacado su grandeza.
No dicen, por ejemplo, que fue hecha con multitudes reales. Más de 2.500 extras en la grandiosa escena del hospital al aire libre en Atlanta con los soldados heridos. No fue hecha a través de computadoras, como lo hacen con actuales películas.

Para las nuevas generaciones ha quedado el legado de un libro llevado al cine, que superó lo escrito por su autora, Margaret Mitchell, en el relato de la Guerra de Secesión, el derrumbe de la sociedad sureña y la liberación de los esclavos.
Sus principales personajes, Vivien Leigh en su papel de Scarlett O'Hara y Clark Gable, como Rhett Butler, protagonizaron sentimientos apasionados como en casi ningún otro film, salvo Casablanca.
Se mostró en la película el arraigo a la tierra... "que es lo único duradero". Se destacó el código de honor de los caballeros, el puritanismo de la época, y la pasión y las indecisiones de una mujer, la protagonista.

Se pronunciaron frases memorables, que con el tiempo se han hecho cliché y muchos se saben de memoria:
"Aunque tenga que matar, engañar o robar, a Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre".
La más célebre. En un último y desesperado gesto, Scarlett le implora a Rhett que no la abandone: "Si tú te marchas, ¿qué va a ser de mí?". A lo que él le responde, "Francamente, querida, me importa un carajo".
La fuerte expresión casi fue borrada de la película, debido a la censura de la época. Habría sido una lástima porque la finalidad de la escena habría perdido toda su vigor si se hubiera eliminado o cambiado la frase por una más débil.

Y quien no ha repetido, sin saber muchas veces su origen: "Después de todo, mañana será otro día".

La magia de Lo que el Viento se Llevó sigue allí, tan real como cuando fue filmada hace 70 años, perpetuada en el tiempo.

2 comments:

  1. Lindo tu post querida Angélica.
    Feliz Navidad y todo lo mejor para tí y tu familia, para Estados Unidos de Norteamérica, en fin para todos, menos para los HP.

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  2. Gracias por visitarme, querida Lori.
    Feliz Navidad para ti tambien.
    Concuerdo, nada para los HP!!!!

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