Wednesday, September 16, 2009

¿QUÉ PAPEL TUVO TONY DE LA GUARDIA EN CHILE?

Angélica Mora
Texas

Apuntes de una Periodista

La propia prensa oficial cubana introdujo desde un principio dudas en torno a la muerte de Salvador Allende por supuesto, dirigidas desde la cúpula gobernante por el propio Fidel Castro.

Con gran bombos y platillos a Osvaldo Cardosa Samon, periodista de Prensa Latina, y ex corresponsal de esa agencia en Chile se le encargó la tarea de divulgar lo que quería que se supiera -versión acomodada- de los trágicos hechos ocurridos durante el ataque al Palacio de la Moneda el 11 de septiembre de 1973.

Atribuyendo el relato a un ex escolta de Salvador Allende narra los hechos bajo ese prisma glorificando de lo acontecido:
Escribió Cardosa:

"Se rompió un silencio de 30 años. Ex GAP de Salvador Allende que sobrevivió al bombardeo al Palacio de Gobierno de La Moneda relata por primera vez, de forma dolorosa, hechos que ocurrieron en el interior de esa sede el 11 de septiembre de 1973".
Y luego comienza el relato de ese escolta, que nunca es identificado, pero podría ser Tony de la Guardia, quien había sido enviado a Santiago de Chile, meses antes por el propio Fidel Castro.


"En la residencia presidencial de Tomás Moro nos despertaron con urgencia a las 6:00 am. Nos dicen que había que ir a la sede presidencial, pues había empezado un Golpe de Estado en la Marina, ciudad de Valparaíso.

Nos levantamos abruptamente y recuerdo que alguien dijo "pónganse ropa de combate", y sinceramente cuando uno escucha ahora ropa de combate piensa que sería uniforme, pero no: era vestirse con ropas cómodas. Salimos rápidamente de Tomás Moro.

Recuerdo que cuando nos dicen que hay que ir a La Moneda dejo mi fusil AK y me llevo mi SIG SAUER (suizo). Era un día oscuro y las calles estaban vacías, me llamó mucho la atención que había demasiado silencio. Nosotros bajamos por la calle Costanera. Los únicos que no sabían que había Golpe éramos nosotros, los del GAP.

Llegamos a La Moneda y nos vamos al segundo piso y Aníbal Salcedo (Juan José Montiglio), quien era el jefe del dispositivo, empieza a ver cómo defendemos La Moneda. Instalamos en algunas ventanas algunas ametralladoras que no conocíamos.

Nos ubicaron por sectores y junto a otros compañeros quedé al frente de la puerta Morandé 80, por donde horas más tarde pasaría el cuerpo sin vida de Allende.

Recuerdo que no estuve todo el tiempo al lado del Doctor, así le decíamos los del GAP. Ese 11 de septiembre solo en dos ocasiones estuve muy cerca del Presidente en el interior de La Moneda.

Cuando empezaron los primeros disparos (aproximadamente a las 11:00 am) recuerdo que había un policía de Carabineros que decía: "me quedaré a defender el gobierno constitucional". Sin embargo, media hora después escuchamos ruidos de tanquetas afuera de La Moneda y cuando observamos vimos como el soldado se retiraba agitando un pañuelo blanco en la mano en señal de que no dispararan.

Miramos hacia el lugar donde estaba el soldado y vimos que había abandonado su equipamiento de combate.

Nunca Allende ordenó tareas fuera de La Moneda.

En el furor del combate, el Doctor nos reúne a todos nosotros y nos comunica que quien no quiera combatir que se retire. En ningún momento escuché una orden para que alguien cumpliera una misión fuera de La Moneda. Confieso que todo el que se retiró fue porque no quiso defender el Palacio. A excepción de las mujeres. Digo esto, porque después de un silencio de 30 años me molesta mucho que ahora connotadas figuras en la política nacional digan que el Doctor les ordenó determinada misión, tareas.

Quien se fue de La Moneda, fue porque no quiso combatir y lo veo muy humano.

Contrario a esto fue lo que pasó con Daniel Vergara, por ejemplo, quien se queda y lo único que nos comunica es que no sabe combatir y cuando cerramos la puerta de Morandé 80 y lo veo a él le entrego una UZI y le digo que lo único que tiene que hacer es mantener el cañón del fusil mirando hacia adelante.

Cuento esta anécdota porque Vergara era una gente del mundo civil, sin instrucción militar, y fue capaz de quedarse en La Moneda y demostrar tener un fuerte compromiso político y de defender con las armas el gobierno.

Desgraciadamente Vergara murió después en el exilio y otras figuras sostienen ahora que le ordenaron determinada misión. Recuerdo como si fuera ahora mismo cuando el Doctor se paró en la escalera al interior de Palacio y dijo:

"Los que no quieran combatir retírense y dejen las armas acá que son para este combate". Hubo otros que después relataron que salieron de Palacio por órdenes del Presidente para que comunicaran al mundo lo que estaba sucediendo en La Moneda, y yo digo que eso es mentira, porque en ese momento lo que se necesitaba eran hombres y armas. Me quedé callado por muchos años.

Esto que digo demuestra la visión de un Presidente de querer combatir hasta la muerte y defender el cargo que su pueblo le entregó.

Además era una decisión que se había adoptado 15 días antes del 11 de septiembre, cuando hicimos una reunión en la residencia de descanso de Cañaveral, 15 kilómetros al este del centro de Santiago, donde Allende, entre algunos intercambios de informes políticos, nos comunica que el complot viene y que probablemente viene por la Marina, que ha sido históricamente una institución golpista en Chile. Se me quedaron grabadas aquellas palabras de Allende de que él no va a salir de La Moneda y que nunca abandonaría el país.

Nos dice que la tarea nuestra es bajar a La Moneda, defender ese símbolo que es del pueblo, mientras se movilizan los trabajadores en los cordones industriales para el llamado Plan de Defensa de Santiago, porque había "un plan de defensa de la ciudad", pero nosotros éramos la única fuerza armada para defender hasta que se movilizara el pueblo.

Este era un plan acordado por los partidos de la Unidad Popular (UP) con todas las dificultades, deficiencias y discusiones, que significaba en este caso la estructura que estaba en el denominado Cordón Industrial.

Trabajé en el Cordón Industrial y conocía el tema por dentro. Creamos un grupo para la defensa de las empresas, teníamos una capacidad paramilitar de este asunto, pero no como para aportar un tema de defensa.

Tengo fresco en la memoria que el Doctor nos hizo preguntas y yo le hice una a él: ¿Presidente, usted cree que nosotros vamos a ser la carne de cañón? Ese mismo día en Cañaveral nos dijo que nosotros (los del GAP) teníamos que resistir hasta que el pueblo se movilizara, "Sí, vamos a ser la carne de cañón".

Dentro de La Moneda éramos 14 y entre todo el personal, contando a los civiles, unas 30 personas, en el momento del ataque del día 11. Tengo muy buenos recuerdos de Juanito Seoane, jefe del Servicio de Investigaciones que apoyaba el Presidente.

Cuando comienza el intercambio de disparos con los golpistas se escucha el citófono que estaba al lado de la escalera por la parte de Morandé 80 y Seoane lo toma cuando le preguntan por el Presidente y una propuesta de rendición y salida del país. Escuché decir a Allende, quien estaba con su casco y el teléfono pegado a la oreja, que no se va a rendir y que se mantendrá en La Moneda. Recuerdo que llama a los interlocutores de traidores y cuelga con rabia.

Otro incidente impactante durante esas horas en La Moneda de pólvora, humo y metralla, fue cuando en medio del combate, junto al Manque (Osvaldo Ramos), entra una persona en el lugar donde estábamos apostados gritando: "Mataron a mi hermano, vamos a morir todos, estamos cagaos".

El Manque y yo lo cogimos y lo tiramos a un rincón y seguía gritando. Le quitamos la máscara de gas para dejar de gritar. Era Carlos Jorquera (el Negro), quien cae de rodillas y se queda callado. Lo importante para nosotros era que no siguiera gritando porque atentaba contra la moral combativa. Después le colocamos la máscara y lo dejamos en el rincón, y entre sollozos decía: "el perro, el perro" y nosotros nos preguntábamos qué perro.

De repente dice el Negro: "mi hermano, Augusto "El Perro" Olivares y salgo hacia la escalera y veo una imagen que me quedó grabada para toda la vida.

En la escalera de caracol que había hasta el segundo piso hacia el comedor, "El Perro" Olivares, periodista, asesor de Allende y ex corresponsal de Prensa Latina, yacía en una camilla y recuerdo que tenía todo el pecho abierto, se estaba muriendo. Al lado izquierdo de él estaba el Doctor con una rodilla en el suelo afirmado en el AK y lo miraba. Del otro lado, estaba Danilo Bartulín, el médico de Allende, asistiendo al "Perro".

Nunca supe si en ese momento "El Perro" ya estaba muerto o se estaba muriendo. Volví después donde estaba Manque y de repente se dio una situación que casi nunca se ha revelado de forma clara.

El candado que pudo cambiar la historia de Chile.

Llegó un momento en que se buscó la posibilidad de sacar a Allende de La Moneda, antes del bombardeo que se inició aproximadamente entre las 11:00 u 11:30 am.

Se nos planteó que se estaba gestando un plan para sacar al Presidente para el Ministerio de Obras Públicas por la puerta de la calle Morandé 80 y de ahí al Banco del Estado y desde allí a la calle Bandera, donde lo esperarían autos para partir hacia las poblaciones, y juntarnos con un dispositivo militar del Partido Socialista que estaba metido en La Legua, con el objetivo de levantar focos de resistencia.

La tarea era sacarlo de Palacio y llegamos a tal punto que se armó una pequeña columna, en la cual no habría más de diez personas. Éramos pocos y al lado izquierdo del Doctor estaba yo disparando hacia el río Mapocho, hacia el norte, y del otro estaba Manque, disparando hacia la avenida Alameda.

Pensamos en correr como en diagonal y recuerdo que el Doctor estaba como dudoso, pero ya había aceptado la salida. Llegamos a estar con la puerta abierta de Morandé 80 y los fusiles listos para salir y nosotros preguntamos ¿quién neutraliza el tanque que está en la Plaza de la Constitución?

El Chino Jano se había quedado voluntario con otros compañeros para defender La Moneda y permitir la salida. Se hizo cargo del tanque desde el segundo piso para que la columna atravesara la calle resistiendo el fuego y que el Presidente llegara al Ministerio de Obras Públicas, a solo metros de la puerta de Morandé 80.

De pronto suena el citófono, que era la única comunicación que había con el exterior, y una voz dice que la puerta del Ministerio estaba cerrada con cadena y candados y no encontraban las llaves. Nos quedamos ahí.

Cuando el Doctor escucha la noticia, se queda pensando por unos minutos y dice: "No, todo atrás". Pienso que fracasó esa misión por algo estúpido: increíblemente unos candados neutralizaron toda una acción que pudo haber cambiado la historia de Chile. A nadie se le ocurrió dispararle a los cerrojos.

La captura.

Cuando comienza el bombardeo contra el Palacio, después que tomamos posición en el segundo piso y arrecian los disparos, nos ordenan bajar y empezamos a sentir el silbido de los rockets (cohetes).

Nos tiramos al piso y quedé impresionado porque cuando empiezan a caer las bombas en el patio interior de La Moneda me tiré de barriga al piso y saltaba de las vibraciones. No nos pasaba nada y gritábamos si había alguien muerto y nos contestaban que no, en ese minuto no muere nadie.

Sí vemos destrucción e incendio. Recuerdo que otros dos cohetazos impactan y sentimos que el edificio se movió. A mí me tocaba cubrir la parte de Morandé 80 y recuerdo que después de la intensidad del bombardeo se me desaparece la gente. En un momento determinado baja Aníbal (Juan José Montiglio, uno de los jefes ex GAP) y nos manda a Manque y a mí al segundo piso, cerca de la oficina que nosotros ocupábamos por Morandé.

Ahí cometí un error: llevaba una canana blanca (utilizada por los Policías de Carabineros) metida en el cinturón. En ese escenario fuimos un grupo a buscar armamentos en la guarnición de Carabineros que estaba en el sótano de Palacio. Tuvimos que atravesar el patio interior. Había un pequeño arsenal que abrimos, sacamos algunos SIG SAUER (suizo), máscaras antigases, sacos de cargadores de SIG.

Ahí cae Manque (Osvaldo Ramos), hermano de Enrique Ramos. De pronto sale una ráfaga de ametralladora desde arriba de un tanque y Manque sale disparado y queda contra la pared. Lo miro y me doy cuenta que tenía el estómago afuera. Esa muerte aún la lloro.

Fue un golpe emocional bastante fuerte, porque quería mucho a Manque. Para mi: estaba muerto y no lo ayudé. En la situación que estábamos determiné no ayudarlo: pensé que estaba muerto y pagué la novatada de mis 23 años.

En ese panorama de dolor me quedé sin balas y empiezo a arrastrarme para ir a buscar más al primer piso y cuando bajo me encuentro con la sorpresa que estaban los militares adentro. Habían tomado La Moneda, y un sargento me agarra y me empieza a dar patadas, ya yo no llevaba armas. Eran la 1:30 ó 2:00 de la tarde.

Entonces veo la puerta de Morandé 80 abierta y a mis compañeros amontonados afuera. Los reconocí por el brazalete blanco que nos habíamos puesto para identificarnos entre nosotros. Estoy en la puerta y me doy cuenta que la gente (otros del GAP) que estaba en el Ministerio de Obras Públicas seguía disparando y los militares no podían salir.

De repente me dice un soldado: "quítate el brazalete blanco y muévelo, y comunica que ustedes se rindieron. Lo mando a la "concha de su madre" y entonces me da una patada en la barriga y salgo de espalda de La Moneda. Afuera de Palacio caí de espalda sobre el grupo.

En ese momento no sé si el Doctor está muerto. Me entero después cuando los militares nos tiran contra la pared y empiezan a esconderse bajo nosotros.

Los compañeros apostados en el Ministerio de Obras Públicas seguían disparando. Aquello era una escena tragicómica porque los "pendejos uniformados" se escondían de las balas detrás de nosotros que estábamos con las manos en la nuca afuera de La Moneda.

Cuando me tiran de barriga quedo al lado de Raúl Valladares (jefe de la escolta presidencial), quien me mira y dice: "Silvio (ese era mi nombre de guerra), mira el Doctor ha muerto".
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Varias personas en Chile, creen que "Silvio" era en realidad Tony de la Guardia.
Sin embargo este relato fue hecho el 2003 y Tony de la Guardia fue fusilado en 1989.
Pero, bien pudiera el gobierno de La Habana haber comisionado a Cardona para que alterara las fechas y sacar a la publicidad, este relato de "un escolta", con lo que ellos quisieron que la opinión póblica internacional crea que pasó en la Moneda ese 11 de septiembre de 1973.

En mi APUNTE DE UNA PERIODISTA , EL OTRO 11 DE SEPTIEMBRE, cometí un error al decir que Augusto Olivares Becerra, El Perro Olivares, había declarado que Salvador Allende se había suicidado.
En realidad fue su hermano el que dio la noticia, semanas después de lo acontecido en el Palacio de La Moneda.
El Perro Olivares se suicidó, sin embargo en este relato aparece como "que lo hirieron", además de una serie de otras falacias.

6 comments:

  1. Angélica querida, gracias por traernos estos girones de historia. Tendré que leerlo nuevamente porque me pierdo un poco en el relato.
    Un abrazo fortísimo.

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  2. Por otra parte , bien conocemos lo marañeros y tergiversadores de la realidad que es Fidel Castro y comparsa, porque pasó algo similar en Granada y por lo menos allá en Cuba nos hicieron la historia con mucho dramatismo que los cubanos de la embajada se habían inmolado y después aparecieron vivitos y coleando -por suerte- porque al Comandante le gusta cantidad que las gentes se inmole, pero él se cuida como gallo fino.

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  3. Asi mismo fue. Aparecieron muchos muertos vivos como lo relate en EL OTRO 11 DE SEPTIEMBRE
    Cariños

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  4. Angelica,he leido varias versiones sobre las ultimas horas del socialismo chileno y las primeras de la reconstruccion de Chile por parte de la Junta Militar Chilena.

    Hubo una en la cual,aunque realmente no recuerdo el autor,menciona el estudio del cuerpo del tal Allende,los balazos recibidos,el angulo de los mismos,el arma la cual al menos todos coinciden con que fue un AK 47.Algunos dicen que se la regalo Castro,otros dicen que no fue esa,en fin,en ese articulo existe un detalle,entre otros basado en la fisica y el comportamiento de esa arma cuando se usa para un suicidio.

    Si un ser humano desea suicidarse con un AK 47,y simplemente se apunta y dispara,debido al fuerte retroceso del arma al dispararse,la direccion de las balas,y la cantidad de las mismas que van a dar en el blanco,en este caso en el cuerpo humano,segun la investigacion,hubieran sido menos de las que mostraba el cuerpo de Allende,ya que se le hubiera caido de las manos al recibir el primer impacto o quizas el segundo.

    Al menos yo no creo que se haya suicidado,y si creo que "fue suicidado" porque no tuvo cojones para hacerlo el mismo,y/o porque convenia mas a Castro que el muriera y se convirtiera en martir,lo cual por lo que podemos ver ha sido mas util a la causa castrista.

    saludos

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  5. Te agradezco este angulo de la historia que nos has hecho conocer.
    Cariños y

    VIVA CHILE MIERDA

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  6. yo estuve allí.....por fuera dándole a los comunistas...Tanta mentira que cuentan !

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