Monday, September 21, 2009

EL DESCONCIERTO DE JUANES, POR LA PAZ DE LA DICTADURA

Héctor Julio Cedeño Negrín

22 de septiembre de 2009

La Habana – www.PayoLibre.com – La envejecida, maltrecha y decrepita dictadura de los, ‘Castro y hermanos’ (no son parientes de Trinidad), está necesitada de paz.

Agobiada y angustiada por tantos años de poder omnímodo; luchando día a día durante años, y sin tregua, contra los que la desprecian, la detestan y aborrecen, necesita paz.

¿Que precisa la dictadura? El silencio de los que sufren, la tranquilidad de los que padecen la paciencia de los que esperan.

Que los opositores estemos quietos, muy quietos y que el pueblo les dé otros 50 años de gracia para seguir destruyendo el país y que al final de tantos otros años digan: “Ahora sí vamos a construir el socialismo. Y a perfeccionarlo.”

Sus envejecidos tiranos, enfermos o muriendo a pedazos, piden un respiro, y fabricaron este show en la plaza de la cacareada revolución. Pero es necesario, mucho desinfectante, para lavar tanta ignominia vertida en ese lugar, por tanto tiempo.

Aunque el sátrapa y sus satrapitas ya no se portan por la explanada, todavía se siente el hedor de aquellos años tremendos. Tal vez para esta generación de jóvenes, no significa nada.

Eran pequeños la mayoría y no sufrieron lo que nosotros, de tantos días. De aquellas noticias cada vez peores; de aquel anuncio de los cuentos: “Mi querido pueblo, tengo que darles dos noticias, una es mala, la otra... es Peor”.

Anuncios de guerras, de recortes, reducciones, de carestías, de apretarse el cinturón y de sobresaltos. De movilizaciones, muertes y sacrificios. Cuantos años de tortura nos deparó aquella plaza. Hoy para muchos, este concierto, es como dar una fiesta en un cementerio y saltar sobre sus muertos.

La plaza de las victorias de la dictadura, de sus triunfos y regocijos. Cada una de ellas, era como hundir en el pantano la isla, y su pueblo un poco más cada día.

Hoy, el ‘Concierto de la Discordia’ ya es historia y no hemos logrado nada, pero nada para el pueblo cubano. La dictadura sigue insensible y sus esbirros se mantienen ahí, como siempre.

Derrotaremos la dictadura, no con conciertos, sí con nuestra lucha diaria, que también continúa.

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