Sunday, February 15, 2009

DÁNOS EL PÉSAME

Angélica Mora
Nueva York

Apuntes de una periodista

Mis amistades en Venezuela están inconsolables.
El desencanto, unido al horror de un futuro sin cambios, son impactos demasiado fuertes de asimilar en estas pocas horas en que se ha tenido la certeza del triunfo de Hugo Chávez.

El Presidente ganó la consulta popular con una mayoría dándole el sí y de esta manera el pase para presentarse en las elecciones del 2012 y continuar en el poder indefinidamente.

Mis contactos todos votaron por el NO.
Sólo un conocido mio es chavista y es de los desencantados con la forma en que Chávez gobierna al país.

Mi amiga Luisa me comenta:
“Eso es para que veas que burros son los pediguenos y muertos de hambre venezolanos...y lo peor es que todos nos hundiremos...que horror ... menos mal que no me tocará vivir 50 años más...”

Los análisis sobre las causas del fracaso del NO recién han comenzado.
Que Chávez tenía “la sartén por el mango” en la campaña electoral, era algo que todos sabían.
Que el Hombre es procaz, inculto y mal preparado son otras de las realidades.
Que está aconsejado y sigue las directrices de los mejores maestros en las disciplinas marxistas, todos estaban enterados.
No hubo nunca nada oculto en la biografia del teniente coronel y nunca ha ocultado sus ansias de poder absoluto.

En mi opinión, y como se lo hice ver a mis amistades venezolanas, la oposicion debía haberse aferrado al triunfo del NO del 2007.
“Nunca jamás” debería haber aceptado una nueva consulta sobre el mismo tema.
Hacerlo burlaba los principios de la Constitución de 1999, que el mismo Chávez dio forma y donde se le escapó el detalle de cinco artículos, uno de ellos que no permitía al Presidente presentarse por tercera vez para ser reelecto.

Chávez aprendió de ese fracaso y se preparó sin descuidar detalles. Con toda su maquinaria del gobierno aceitada para ganar de una vez por todas.
Chavez podría haberse convertido en dictador “a juro” como su Maestro, así no más. Pero en su extraña porfía quiere que sea a través de los votos, quizás para tener la disculpa que su gobierno infinito es legal.

No hay amanecer para Venezuela. Sólo el que ofrece Hugo Chávez.
Comienza una noche larga y oscura para la patria de Bolívar.
Hasta ahora la nación caribeña tenía posibilidades de sacudirse una tiranía en ciernes.
A partir de hoy el panorama cambiará aún más. El régimen totalitario se asentará con fuerza como un cáncer terminal, empalmando sus raíces con el que consume a Cuba por más de medio siglo.

Sólo una reagrupción total de las fuerzas opositoras podría contrarrestar este rotundo fracaso de la democracia, de cara a las elecciones presidenciales del 2012.
Solamente esa débil esperanza les queda a los venezolanos que no quieren una dictadura.
A los que votaron por Chávez, déjenme decirles que tienen el Presidente que se merecen.

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